Football, Drugs and Rock & Roll (part.2)

La música explotó y Manchester, sede de las dos únicas buenas bandas de los años 80 – The Smiths y New Order -, se lanzó a los cielos musicales.

El éxtasis comenzó a llegar a Gran Bretaña sobre 1987 y fue popularizada por DJ’s y fiesteros que lo habían descubierto en los clubs de Ibiza; armados con un puñado de pastillas y un montón de música nueva de dj’s como Danny Rampling, Paul Okenfold y Nicky Holloway, la mezcla comenzó a dominar las noches de Londres y Manchester.

De pronto drogas y raves se hicieron populares en la cultura del fútbol, como el movimiento Mad-chester de Manchester y el de Londres ligado al Acid House ,que logró unir a los aficionados del fútbol con una música que conectaba con la gente joven de las gradas en grandes fiestas celebradas en campos, almacenes y hangares de aviones   en 1988. Para evitar a la policía, se organizaron en secreto, con el lugar anunciado en el último minuto en un contestador. En Londres la autopista que circunvala la ciudad, la ‘M25 Orbital’ se llenaba los sábados con coches de la ‘working class’ que después del fútbol buscaban fiestas, y cuando antes se esperaban para pegarse en gasolineras de la autopista ahora quedaban para salir. Raves como Raindance, Hedonism, Spectrum y Sunrise marcaron una época.

A partir del 88 la violencia ligada al movimiento casual comenzó a perder fuerza debido al mayor control policial y es por ello que se traslada a localizaciones alejadas de los estadios en donde el Gas CS y los cuchillos Stanley podían causar más daño en el menor tiempo posible. Prueba de esta baja intensidad está en que en aquellos días ayudaron a organizar raves y se iniciaron en el tráfico de estupefacientes. El enfoque era totalmente distinto,”buena música, buenas drogas y no violencia “, lo que era un contraste enorme en comparación a  la violencia que se vivió en la década de los 70- 80 entre los aficionados al fútbol. Se pasa de la cerveza barata, el speed, el pegamento y las peleas, al agua, el champan, las pastillas y a bailar con sus enemigos.

Al principio de los 90, los Stone Roses redefinen el rock con los ritmos de “Fools Gold”, desde Bristol vino Massive Attack, con el iconico “Unfinished Sympathy”, pero el himno del momento era “Loaded” de Primal Scream. En los albores de la Guerra del Golfo y paralizada por la recesión, Gran Bretaña estaba decidida a bailar.

En mayo de 1991 el Manchester United llega a la final de la Recopa y a pesar de los  esfuerzos de las autoridades, de la directiva del Manchester United y de los medios de comunicación, nada iba a impedir a los casuals disfrutar de una fiesta de una semana de duración, y aunque la final se juega en el Estadio del Feijenoord, varios viajes oficiales se fueron a Amsterdam antes del partido, así la copa no fue lo único que regresó a Inglaterra tras el partido, con ella llegaron nuevos conocimientos del ‘House’ italiano y de la música Techno belga y convirtieron a parte de los espectadores de Old Trafford en ravers regulares a finales de la temporada 1991-1992.

La influencia del éxtasis se extendió más allá de las raves penetranado en otras esferas de la vida, a medida que se extendía, el estado de ánimo nacional parecía levantarse. Niños protestantes y católicos se abrazan en los clubes en Irlanda del Norte y sorprendentemente los arrestos por actos de violencia en el fútbol se redujeron en un 22% ese año.
De todas formas no todas las gradas estaban de acuerdo con el camino que en ese momento estaba tomando el movimiento y seguidores del Chelsea lanzaron mensajes con el lema “Hooligans Against Acid”.
The Saint