Di Canio se declara “no racista ni fascista …”

Di Canio

Y se queda más ancho que Amancio…

Su contratación como nuevo entrenador del Sunderland ha agitado a la Entidad y a la afición del equipo británico generando un conflicto que tiene su explicación en su declarada ideología, que le persigue desde sus polémicos saludos fascistas durante su etapa en la Lazio, y aunque también ha tenido gestos de honestidad que le llevaron a recibir el máximo galardón al juego limpio otorgado por la FIFA, lo cierto es que nunca ha sido un jugador al uso, protagonista perpetuo en los periódicos y las tertulias de bar por sus salidas de tono dentro y fuera del campo.

Como futbolista profesional Di Canio destacó por su olfato goleador, pero especialmente destacaba su sacrificio y entrega sobre el campo. Una defensa sin límite a los colores que incluso le llevó a poner sin descanso durante toda una noche el DVD de Braveheart a un compañero de la Lazio antes de un duelo contra la Roma para concienciarle de la importancia del Derbi romano.

Salió de la Juventus después de enfrentarse con Giovanni Trapattoni y huyó del Milán cuando plantó cara a Capello para aterrizar en el Celtic de Glasgow. Nombrado mejor jugador del año de la liga escocesa, Di Canio se negó a presentarse el verano siguiente en la concentración del equipo en los Países Bajos y acabó saliendo para aterrizar en el Sheffield Wednesday.

Allí protagonizó uno de los incidentes más famosos de su carrera al empujar al árbitro Paul Alcock después de ver una tarjeta roja en un partido contra el Arsenal, lo que le llevó a ser castigado con 11 partidos de suspensión y dos semanas sin sueldo. El italiano recibió luego varias multas del club, incluida una por no presentarse en un partido contra el Leicester. En el mercado invernal del año 2000 recaló en el West Ham, donde escribiría una de las páginas más loables de su carrera por su juego limpio al evitar marcar un gol durante un partido contra el Everton ante la lesión de un rival, lo que le llevó a recibir el FIFA Fair Play un año más tarde.

Catorce años después Di Canio regresó a Italia para volver a jugar en su Lazio. El dinero no fue un problema, ya que aceptó bajarse el sueldo para vestir de nuevo ‘su camiseta’. Todo un ídolo para los ultras de la Lazio,  sus saludos fascistas a la grada durante un Derbi contra la Roma o en un partido ante el Livorno, con una hinchada declarada de izquierdas, generó una importante polémica, polémica que alimentó al declararse en una entrevista para la agencia de noticias Ansa «fascista pero no racista». En su brazo tiene tatuada la palabra «Dux», palabra en latín de la que deriva «Duce», utilizada para venerar a Benito Mussolini. «Estoy fascinado por Mussolini, creo que fue profundamente incomprendido. Engañó a gente, sus acciones fueron a menudo crueles, pero todo ello fue motivado por un propósito superior. Era una persona de principios, aunque al final comprometió su ética», escribió Di Canio en su autobiografía.

La etiqueta de fascista le ha acompañado desde entonces y aunque ahora intenta desmarcarse de su pasado, presente y futuro ideológico, para él como para cualquier italiano que se precie “la pasta es la pasta” y de repente se obra el milagro y en sus últimas declaraciones afirma: “No soy una persona política, no estoy afiliado a ninguna asociación, no soy racista y no apoyo la ideología fascista. Respeto a todo el mundo, soy un hombre de fútbol y esto y mi familia es mi prioridad. A partir de ahora hablaré solo de fútbol”. Jeta no le falta al caballero…

Uno de los vicepresidentes del club ha decidido dimitir a causa de la reconocida ideología fascista del nuevo técnico del equipo. David Miliband, miembro del Parlamento británico, decidió abandonar el cargo por no compartir el mismo espacio de trabajo y aunque cuenta con el apoyo del club inglés, que a través de su directora ejecutiva, Margaret Byrne, le defendió públicamente a principios de semana, la afición ha mostrado sus reservas ante su nuevo entrenador.

La Asociación de Mineros de Durham (DMA, por sus siglas en inglés), ligada históricamente al equipo, llegó a describir su llegada al club como “una traición y desgracia para todos aquellos que pelearon y murieron en la lucha contra el fascismo”.

Desconozco si el Sunderland salvará la categoría pero de lo que si estoy seguro es de ya es un club “tristemente” mediático. Por cierto Mr. Di Canio en la vida hay que ponerle pecho a las balas…

¡Salud!

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