Benigno Andrade García, ‘Foucellas’

Foucellas

Nació en el lugar de As Foucellas, del que tomó el apodo, en la parroquia de Cabrui (Mesía, A Coruña). Estudió en la escuela primaria de la localidad y desde muy joven trabajó en las labores del campo. Más tarde se trasladó a León para trabajar en las minas de carbón de Fabero, Ponferrada.

Casado con María Pérez, tuvo dos hijos, Josefa y Sergio. Su mujer trabajaba en la casa del médico de la localidad, Manuel Calvelo, quien junto con su mujer Isabel Ríos Lazcano, dirigían la célula comunista de Curtis, llamada Sociedad Republicana Radio Comunista en Curtis, con la que simpatizaba Foucellas.

Posteriormente afiliado a la CNT, al estallar la Guerra Civil se enroló en una columna que se dirigía a A Coruña, para encontrarse con la ciudad ya tomada por los grupos golpistas, por lo que retornó a Curtis. Intervino en una requisa de armas en Fisteos y en otra de dinamita en la estación de tren de Teixeiro y, temiendo represalias de los sectores fascistas, se echó al monte. Durante la guerra estuvo enfermo de difteria y la pasó convaleciente y escondido en diversos lugares del ayuntamiento. Durante ese tiempo fue llamado a filas y declarado prófugo.

Ya recuperado y todavía no buscado activamente por la Guardia Civil, se puso al frente, sobre el año 1941, de una partida guerrillera (maquis) que actuaba sobre todo en la zona de Sobrado y Arzúa, formada principalmente por prisioneros republicanos fugados de los batallones de castigo disciplinario que existían en aquella época en Galicia.

Pronto adquirió fama de tener un olfato especial para evitar las emboscadas, que se supone procedía de las actividades de “espía” de su hermana Consuelo, que trabajaba en el cuartel de la Guardia Civil. En 1943 pasó al grupo del Teniente Freijo de Lugo, que operaba principalmente en la zona de Curtis y Órdenes. Herido fortuitamente por su propia arma, en marzo de 1943 es trasladado por sus compañeros a A Coruña, donde es operado bajo un nombre falso en el Sanatorio San Nicolás, situado en la céntrica Plaza de Vigo. Su desparpajo era tal, que durante su convalecencia acudía a ver los partidos del Deportivo de la Coruña, de cuyo portero, Acuña, era gran seguidor. Foucellas era amigo de los disfraces, en algunos casos se disfrazó de cura para ver a su Depor, guardia civil e incluso de mujer. Su pasión por los disfraces le llevó a escribirle una carta al alcalde de Silleda exigiéndole 80.000 pesetas, las cuales debería tener en su casa los últimos cinco días de ese mes, el alcalde le entregó la carta al sargento de la Guardia Civil, y este y cinco guardias más custodiaron la casa con el dinero, cuando entra Foucellas disfrazado de Guardia Civil acompañando a un comandante y un teniente, y así logró llevarse el dinero ante las propias narices de los guardias y el alcalde.En 1945 se le atribuye indebidamente la muerte del Cabo de la Guardia Civil Manuel Bello en Curtis.

En 1947 volvió al monte, aunque su actividad comienza a decaer, ya que muchos de sus compañeros mueren en emboscadas y enfrentamientos militares. En abril de este año se traslada a Pontevedra como jefe de la Quinta Agrupación. En octubre de 1949 escapa a una emboscada de la Guardia Civil tendida a Riqueche, jefe del destacamento Cortizas.

foucellas-mosqueton

En los años 50 y 51, ya muy mermados los destacamentos guerrilleros, se traslada a la zona de Betanzos, en compañía de Manuel Vilar, Manolito, que le servía de único enlace. El 9 de marzo de 1952 es detenido en el lugar de Costa, Oza de los Ríos, resultando muerto Manolito  y el Guardia Civil Cesáreo Diez; y herido Benigno en las cuatro extremidades.

Terriblemente torturado por la Guardia Civil, confesó la ayuda que le habían prestado muchos alcaldes derechistas de la zona y otros muchos colaboradores. Fue juzgado en Consejo de Guerra el 26 de junio de 1952 y condenado a muerte, sentencia ejecutada el 7 de agosto del mismo año, en la prisión de La Coruña, mediante garrote vil y siendo enterrado en una fosa común del cementerio de San Amaro.

Como homenaje a este ilustre deportivista en Riazor Blues existió una Sección, el ‘Frente Foucellas’, que desde finales del los 80 y parte de los 90 mantuvieron vivo el recuerdo de una parte de la historia de la afición de nuestro club.

¡Salud!

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