El yonki que se perdió la música y que ganaron las revistas del corazón

Vamos con unas cuantas líneas de homenaje al siempre polémico Pete Doherty, la mitad más talentosa de aquella banda que a principios del Siglo XXI hizo que muchos volviésemos a mirar hacia las islas británicas creyendo de nuevo en su escena rock. Este visceral músico y su banda tenían que estar ahora mismo en lo más alto de la música pop-rock británica y occidental, como en su día estuvieron Oasis o como están ahora Arctic Monkeys. El único motivo por el que eso no llegó a ocurrir, en mi humilde opinión, está muy claro: el amigo Pete se metía (y supongo que se seguirá metiendo) todo cuanto caía en sus manos y podía salvarle una noche de juerga. Actitud punk pura y dura: vive rápido y muere joven.

pete_doherty15-1600x1200

Cada uno vive la vida como le da la gana, esto es obvio, pero en este caso es inevitable lamentar que este muchacho no pudiese controlarse (un poquito) más, lo suficiente como para mantener a flote aquella prometedora banda que era The Libertines. Pero en vez de añorarlos, que de poco sirve, podemos reivindicarlos escuchando sus discos y canciones.

Yo me tropecé con esta banda por casualidad, como lo hacíamos aún en 2001 muchos de los que amamos la música popular: rebuscando en las cubetas de una de las dos tiendas que había en el centro de mi ciudad (A Coruña). Me gustó la portada de un sencillo que tenía 3 canciones y me lo compré. No sin antes charlar un poco con el dueño de la tienda que me dijo que “esos chavales sonaban bien, con convicción y recordando un poco a los primeros The Jam”. Las expectativas por lo tanto eran altas, pero cuando empezó a sonar la 1ª canción, no defraudó. Aquella canción que daba nombre al single que me acababa de comprar era “What A Waster”

 

Con ese arranque infeccioso su tarjeta de presentación no dejaba lugar a dudas: pub-rock británico del bueno, con esencia y con melodía pero con bronca, del que da ganas de beber alcohol y meterse en problemas. Pronto los focos mediáticos se empezaron a centrar en el grupo. Primero la prensa musical, como el NME que pronto empezó a decir que eran la mejor banda de Inglaterra (nada raro en esa revista por cierto, que desde hace unas décadas lleva creyendo descubrir a los nuevos Beatles en cada nueva banda que sale… esto también hay que reconocerlo…) Después llegaron las revistas de cotilleo, que encontraron en la figura de Pete Doherty el clásico talento torturado por su adicción a las drogas (con lo que venden este tipo de historias) y ya no digamos más adelante, en 2005 cuando empezó a salir con una tal Kate Moss.

5546656979_83f3b6130c_o

Pero antes, en 2002, The Libertines lanzaban “Up The Bracket”, su primer disco y el que les confirmó como banda revelación de la escena indie-rock y les lanzó a la fama internacional. Seguían ahí presentes su rabia y su gusto por las melodías añejas. Algo así como una carcasa punk (rollo Sex Pistols) con alma pop (rollo british) en su interior. No en vano fue el ex -guitarrista de The Clash quien produjo este disco, con esa desafiante portada con los maderos, escudos en alto, en lo que parecía ser una noche “de trabajo”. Buen nivel general en sus composiciones y algunos temazos como el que daba nombre al disco:

 

Y si “Up The Bracket” estaba bien… su siguiente y último lanzamiento estaría igual o mejor. Tras unos pequeños problemas de Doherty, que fue arrestado por entrar a robar instrumentos y muebles en la casa del otro “capo” de The Libertines, Carl Barat, y que reconoció abiertamente su adicción a la heroína y al crack, salía al mercado en 2004 su segundo disco. Sin título, simplemente The Libertines. ¿Para qué necesitaban más teniendo esas canciones? Así arrancaba aquella criatura musical:

 

Tras aquel gran disco, en 2005 y tras haber superado varios amagos de separación, Carl Barat da por disuelta la banda. Personalmente creo que el bueno de Pete no estaba ya ni para disolver nada. Carl montó por su cuenta la banda Dirty Pretty Things y Pete continuó con su proyecto en solitario llamado Babyshambles, que ya venía de unos años atrás. Hay unanimidad a la hora de señalar que ninguno de los dos por separado logró componer canciones a la altura de las de su grupo matriz.

En 2007 lanzaron un recopilatorio de The Libertines llamado “Time For Heroes”, supongo que más encaminado a recaudar dinero que a aportar musicalmente algo, porque teniendo tan sólo dos discos suena claramente a movimiento pesetero de la discográfica.

Pete Doherty sigue vivo, que ya es una buena noticia con el ritmo que llevaba. Desconozco si sigue enganchado o no a sus vicios, eso es cosa suya, pero lo que sí sé es que cuando pude verlo en directo en Benicassim hace años con Babyshambles dio un concierto cojonudo y había que estar ciego (o sordo) para no ver que este chico tiene talento para la música.

Quién sabe si algún día volveremos a tener un nuevo disco de The Libertines en nuestras manos. La banda se ha vuelto a reunir para dar algún concierto puntual así que no lo descarto, pero también tengo claro que será difícil que vuelva a ser lo mismo. Los amores de juventud es lo que tienen: pasó el día, pasó la romería.

 

O Rapaz

Anuncios

3 comentarios en “El yonki que se perdió la música y que ganaron las revistas del corazón

  1. Don PG dijo:

    Gran post,como siempre,y comentar de manera anecdótica,qué en Babyshambles,tocaba el bajo,el bajista de la banda Skin-Deep,pero no la banda oi!,sino el grupo con un sonido entre pop y ska.Bastante recomendable también.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s