Lecturas que llevarse al cagadero

Con esta expresión no pretendo faltar al respeto a nadie. Todo lo contrario. Yo me tomo la lectura en el cagadero muy en serio. Hoy en día ya nadie lee cuando caga, pues la gente es incapaz de despegarse de su smartphone incluso para eso. Pero antes, recordarán los queridos lectores, todos nos llevábamos algo de material de lectura a la poltrona real. Catálogos de muebles, menús del chino, algún periódico viejo… Ante un apretón servía cualquier cosa que encontráramos por ahí tirada. Había incluso quien se llevaba fanzines, aunque esto ya era para una minoría selecta. Dentro del mundillo, por ejemplo, triunfaba la Super Hincha, que además venía con publicidad a todo color de guarrillas y más de una vez, aunque no se había ido a eso, acababa uno tocándose un poco. Por desgracia el mundo ha cambiado bastante desde entonces y Super Hincha no es más que una mierda de blog hoy día. Sin guarrillas, encima.

La práctica de leer cagando se ha perdido con las nuevas generaciones y esto es bastante sintomático de los tiempos que corren; la peña ya no tiene cinco minutos para abstraerse del mundanal ruido y concentrarse en algo. El cagadero siempre fue un remanso de paz donde aislarse del mundo exterior y experimentar breves momentos de elevación espiritual. Un lugar donde se forjaron grandes ideas para la humanidad. Aristóteles, Galileo o Einstein no hubieran aportado nada al mundo de haber tenido que responder a deficientes mentales en Twitter mientras hacían aguas mayores, o si sus conocidos se hubieran dedicado a enviar chorradas y fotomontajes de señores negros con elefantiasis testicular por el grupo de WhatsApp de turno. Por eso, entre otras razones, vivimos en la era del postureo y las pseudoideas de 140 caracteres.

Desde aquí hago un llamamiento a recuperar los antiguos valores y leer sentados en la taza del váter. Hay montones de lecturas breves que van perfectas para relajarse mientras se planta un pino. ¿Que no sabes por dónde empezar? En tal caso, permíteme algunos consejos.

Café Budapest

Café Budapest es un fanzine al más puro estilo old school (tamaño cuartilla, en blanco y negro, dibujos hechos a mano en la portada…), editado allende los mares en el norteño estado de Nuevo León, México, y tras el cual encontramos al señor Torrente de La Fábrica de Fútbol y su gente. La propuesta es sencillamente brillante: se nos presenta a un grupo de amigos con inquietudes diversas (música, cine, política, etc.) pero con una pasión compartida por el casualismo y el club de fútbol Tigres de la UANL. Esta cuadrilla de amigos, que personalmente me recuerda a Trainspotting, se reúne alrededor del ficticio Café Budapest o en la estación de metro Universidad de Monterrey para ponerse al día de sus cosas. Igualmente nos los podremos encontrar en el estadio o en diversas cantinas de la ciudad. Así es como, a través de sus conversaciones, el lector va descubriendo los contenidos del zine. Un ejemplo: el número #2 empieza con una charla pre-partido entre Profesor y Carterista sobre las desventuras de este último en Tinder, conversación a la que se van uniendo otros integrantes de la pandilla y que deriva en uno de ellos recomendando el libro que se está leyendo en ese momento, ‘Kickers Flippers And Dippers’, sobre los célebres Perry Boys de Manchester. Et voilà, ahí se mete una reseña literaria. Original es.

Además, el estimado lector identificará el estilo de Café Budapest con el del legendario fanzine The End, con sus listas de lo que está de moda y lo que no, su tono socarrón e incluso su particular rincón de poesía.

¿Pegas? El reducido número de páginas. Se lee de un par de sentadas en el tigre, pero sabe a poco. Y para el lector europeo que ha de pagar gastos de envío desde América una lectura tan breve puede acabar resultando un pelín cara. Yo apostaría por aumentar los contenidos. Aunque igual es algo que ya han hecho en el número #3, el cual aún no ha pasado por mis manos. Sólo he podido leer los dos primeros, cuyos contenidos os resumo a continuación:

Café Budapest #1: Ecología Profunda, zapatillas que parecen zapatos, hip hop noventero, fotos de grafitis locales, Porno Chic y listas de lo que no está de moda.

Café Budapest #2: Reseña del libro ‘Kickers, Flippers And Dippers’, artículo sobre el movimiento situacionista, reseña de la serie argentina ‘Historia de un Clan’, artículo sobre episodios racistas en las gradas mexicanas, biografía de Bruce Lee, más grafitis y hip hop, más listas y alguna que otra cosa que me dejo en el tintero y que ya descubrirás por ti mismo cuando te hagas con un ejemplar.

Support printed fanzines!

Yonkis y Gitanos

Es un hecho que la literatura futbolera está de moda. El fútbol ha pasado de ser el entretenimiento oficial de los analfabetos a convertirse en algo intelectual. Atrás quedaron los tiempos en que los culturetas miraban por encima del hombro a los hinchas del deporte rey. Hoy algunas de las plumas más reputadas de nuestro país escriben sobre balompié sin ningún tapujo. Existen incluso ciertas editoriales que publican colecciones dedicadas por entero al fútbol. Es el caso de la editorial Libros del K.O. y su colección de sugerente nombre ‘Hooligans Ilustrados’, con títulos en su catálogo tanto o más sugerentes como este ‘Yonkis y Gitanos’. Y aunque ‘Yonkis y Gitanos’ es muy bueno (un libro con esa portada y que empiece “Mira que se pueden hacer cosas con la polla en la mano…” tiene que ser bueno por cojones), qué queréis que os diga, prefería cuando el fútbol era visto por la alta cultura como el deporte de la chusma. Cuando ser aficionado al fútbol realmente requería pelotas, orgullo y dignidad, como Mark E. Smith escribiendo ‘Kicker Conspiracy’ en 1983.

Algo así le ocurre también a José Lobo, el autor de este breve tratado sobre la pasión por el Sevilla FC, con el club de sus amores. Él, que pertenece a una generación muy anterior a los éxitos deportivos del club, sostiene que la mejor época del sevillismo fue cuando perdían. Es muy bonito ir montado en el caballo ganador, afirma, pero la historia del SFC que él ha vivido “no es una película de Disney”. Y nos cuenta exactamente por qué vivir descensos a 2ºB junto con años y años de absoluta mediocridad es una lección de vida mucho más importante que ganar finales europeas. Y lo cierto es que, con independencia del equipo que seas, lo más seguro es que no pares de descojonarte ni un minuto con las reflexiones y anécdotas personales del autor. Porque esa es otra. Allí abajo en Sevilla es un mundo aparte.

Mención especial para el capítulo ‘Los bárbaros’ dedicado al Gol Norte. Jodidamente sublime.

Yonkis y gitanos

La Banda Izquierda

El hecho de que en España estemos huérfanos de publicaciones impresas sobre movimiento ultra no debería restarle mérito a la revista La Banda Izquierda. Sí, puede que sea la única. Pero también es de lo mejor (si no lo mejor) que se ha editado nunca por estos lares. Argumentos les sobran a sus redactores para presumir: recordad la sensacional radiografía de la escena ultra de Cracovia en el número #4 de octubre de 2013, o el artículo de las gradas de Tokio en ese mismo número (en general dicho número es un escándalo), o la crónica del derbi parisino entre Paris FC y Red Star en LBI #7, o el artículo de varias partes que repasaba la relación de los ultras ucranianos con el conflicto armado en el este del país, o que prácticamente en cada número apareciera un capítulo del mítico ‘Bloody Casuals’ de Jay Allan traducido… Por no hablar de la excelente maquetación que, claramente, hace un profesional del tema. Doce números llevan hasta la fecha y que no pare la cosa.

100% Pure Wool

Ya hemos visto que leer mientras se caga es tremendamente aconsejable. Añade practicar idiomas a la ecuación y ésta quedará redonda. ‘100% Pure Wool’ es un librillo de apenas 56 páginas escrito por Phil Thornton, archiconocido autor de ‘Casuals’, que cuenta aquello que precisamente ‘Casuals’ no contaba: cómo se fraguó la obsesión del propio autor por la moda ‘scally’ a la vez que crecía en un barrio de protección oficial a las afueras de Liverpool.

Cualquier amante de ese tipo de literatura hooligan que pone especial foco en temas como la moda o la música disfrutará enormemente con la lectura de ‘100 % Pure Wool’. Lo que vestían y escuchaban aquellos primeros ‘scallies’ en las discotecas del Liverpool suburbial, las distintas culturas urbanas que acabaron cediendo paso al casualismo, la rivalidad entre comunidades de ‘Scousers’ y  ‘Wools’ (de ahí viene el nombre del libro), The Kop, la rivalidad Manchester – Liverpool, The End, The Farm, la escena rave, la edad dorada de los fanzines futbolero-musicales… Todo esto y mucho más está aquí, contado en primera persona por el autor que más se ha preocupado en documentar el fenómeno juvenil más indocumentado de la historia.

En los tiempos actuales, el chaval que se mete a hooligan es porque lo busca. Antes no. En la Gran Bretaña de aquellos días, acabar haciendo el macarra en el fútbol era la progresión natural de cualquier joven de barrio con un mínimo de inquietudes. Es algo que te quedará claro leyendo el testimonio de Thornton.

100 % Pure Wool

Álex

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Publicado en: Ocio

3 comentarios en “Lecturas que llevarse al cagadero

  1. Rodrigo "Rodri" dijo:

    Muy guapa la reflexión en la parte de “Yonkis y Gitanos”. Sí que es cierto que a medida que la fútbol crece en importancia cultural, pero sobre todo económica (aunque esto me dé un asco especial), también crecen los “científicos” del fútbol, esos Maldinis que analizan pluridisciplinariamente las variables del juego hasta el punto de dar clases de física. Pero también hay artistas del fútbol, sean escritores, pintores o fotógrafos que ven en el deporte que tanto amamos los sentimientos más naturales de los humanos, estos segundos me gustan más a mí, destacando uno, que pese a que ya no está con nosotros creo que fue de los escritores de fútbol más importantes, si no el que más, además de paisano es conciudadano, aunque rival en lo futbolístico (él Canalla y yo Leproso) pero siempre admirable en sus palabras con respecto al mundo del balón, un tío que odiaba el fútbol moderno hace más de 30 años y que lo vivía, no como un deporte ni como una ciencia, si no como un sentimiento más.
    El “Negro” Fontanarrosa, además de un genio de la pluma fue un referente a la hora de escribir y leer de fútbol.
    Quién no le conozca muy bien que no pierda oportunidad de leerlo o incluso ver algún vídeo en Youtube de sus relatos actuados (destaca “Viejo con Árbol, que plasma a la perfección mi visión del fútbol, y creo que la de alguno más).
    Saludos de un Rosarino-Castellonense.

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