De pesca

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Beermad

Los pasados 29 y 30 de Abril, y 1 y 2 de Mayo, el Museo del Ferrocarril de Madrid nos ofrecía otra ineludible cita cultural en la ciudad: el Mercado de la Cerveza Artesana.

Para quienes no lo conozcan, el Museo del Ferrocarril se sitúa en lo que antiguamente era la estación de Delicias, y en su interior se conserva una completa colección de material histórico ferroviario, desde los vehículos (de locomotoras a vagones de viajeros) hasta todo tipo de piezas, elementos, fotografías o recreaciones que ilustran las diferentes profesiones relacionadas con el ferrocarril a lo largo de su historia.

Este lugar es conocido por sus actividades, bien sean relacionadas con el ferrocarril en sí, como ferias de juguetes, mercadillo de modelismo, o el famoso “Mercado de motores” (que no tiene nada que ver con su nombre), que está inspirado en los mercadillos tipo Portobello o Camden Market de Londres (para que os hagáis una pequeña idea).

Pero lo que nos llevó al Museo del Ferrocarril este pasado fin de semana fue la cerveza. En el exterior de la estación, se situaban alrededor de unas 60 carpas dedicadas, en su mayor parte, a la craftbeer, mientras que las restantes te lo ponían fácil para meter algo sólido y que la cerveza no cayese a plomo en el estómago. 

Contaban también con una programación musical y otra de cursos, talleres y catas (al precio de 10€ por taller/cata).

Pero centrándonos en el bebercio, que es lo que nos llevó allí, la mayor parte de los stands contaba con grifo y botella, y ofrecían, en cada uno, 2 ó 3 variedades de sus productos.

En la entrada del mercado, había que comprar el vaso (de cristal, 2€) que te acompañaría por tu ruta cervecera. 

Empezamos calentando motores visitando a mis vecinos de Monkey Beer, y nos tomamos una caña de su Akira (que particularmente me gusta bastante): una Pale Ale suavecita (5,5%) con sabor cítrico y afrutado. También me dieron a probar lo que, intuyo, será su nueva cerveza: la Rosemary (con toques de romero y hierbabuena). Y digo que lo intuyo porque había tanta gente que era imposible pararse a hablar.

Siguiendo nuestra ruta, la siguiente cerveza que probamos fue la Amber Eyes, una Golden Ale de los ingleses Greyhound Brewery. También bastante suave (4,2%), con aroma a flores (sí, a flores) y un toque amargo al final que le quedaba bastante bien.

Luego visitamos el stand de Villa de Madrid para probar su Chula IPA (6,5%), con su característico color cobrizo y una alta lupulización, y a continuación nos dirigimos al stand de Freaks Brewing, ya que quería probar directamente del barril una de sus cervezas que ya había probado en botella: la Lord Cobra, una IPA (6,0%) de color dorado y una espuma densa que la hace muy característica (de esta que se te agarra al bigotillo), además de un marcado sabor a mango y lima.

Nos pasamos también por el stand de la gente de Founders Brewing, para tomarme una All Day IPA (4,7%), previo paso a lo que para mí sería el mayor descubrimiento de este evento.

Nuestros pasos nos llevaron a conocer a la gente de La Calavera, dos chavales cojonudos, por los cuales nos dejamos recomendar. Primero nos sacaron su Batard Fruit, una Belgian Strong (9,2%) envejecida durante 6 meses en barricas de vino dulce y fermentada junto a frambuesa.

Luego nos dejaron catar la Horse Piss, una Sour Ale ácida, refrescante, “una locura” en boca de uno de los chavales y, para mi gusto, vinagre puro, a lo que los dos asintieron, con lo cual no iba muy desencaminado.

Y llegó el pepinazo. Disorder, una Imperial Amber Chilli Whisky Barrel Aged (9,3%), que entra bien, dulce y agradable, y que te remata dejándote ese picante en boca y garganta. Una cerveza muy curiosa, sin duda. “¡Volveréis luego a por otra!”, nos dijo uno de ellos. Y sí, efectivamente, salimos del recinto para comer algo (porque un gallego no paga 7 pavos por un bocata de calamares por grande que sea) y volvimos a por otra.

Había muchos más stands de muchas más cervezas: los cada vez más omnipresentes de La Virgen, Oceanía (ambos dentro de la organización del mercado), Arriaca, La Coruja, La Pirata, Bidasoa Basque Brewery, La Quince… Como dije al principio, cerca de 60 carpas que, para nosotros, en un día, era imposible visitar. Buena idea por parte de la organización hacerlo coincidir con el Puente de Mayo en Madrid y que el evento se alargase 4 días.

¡Salud!

ExiliadoRCD