Desde Southampton al Stadio Olimpico

Todo comenzó en 1988, yo tenía 7 años y mi abuelo, que era aficionado del Arsenal, me llevó a The Dell a ver al Southampton enfrentarse en su estadio al Arsenal. Fue también un gran día para un Alan Shearer de 17 años que debutaba en su primer partido de liga con el Southampton y que, hasta el día de hoy, sigue siendo el máximo goleador histórico de la Premiership con 260 goles y un título de liga cosechado con el Blackburn.

Aquel día recuerdo el olor del estadio y estar rodeado por miles de caras desconocidas que nunca antes había visto, pero tenía una extraña sensación de conocerlos de toda la vida porque todos ellos estaban allí por la misma razón. Los siguientes 90 minutos fueron la experiencia más emocionante que he vivido nunca, el Southampton ganó 4-2 y el aún desconocido y joven Shearer marcó un hat-trick. Desde aquel momento quedé enganchado y, afortunadamente en contra de los deseos de mi abuelo, ahora era un aficionado del Southampton más.

Mi padre era originario de Guildford y se había mudado a Southampton cuando fue destinado aquí en el Ejército, por lo tanto no era un aficionado de los Saints o un gran amante del fútbol. Debido a ello yo nunca tuve esa pasión heredada “de padre a hijo” pero sí que aprendí de los aficionados que me rodeaban acerca del odio hacia un club en concreto. No entraré en detalles sobre nuestros vecinos (Pompey) pero sin importar cuántas vueltas le den a las cosas, en el fondo de ese gran mito, ellos conocen la verdad tanto como nosotros.

La siguiente temporada, cada sábado que los Saints jugaban en casa le rogaba a mi padre que me llevase a The Dell a ver a mi amado club rojiblanco. Mi padre solía aguantar de pie durante 90 minutos en la Milton Road End conmigo mientras veía cómo el Southampton cosechaba una de sus mejores temporadas finalizando séptimo en la antigua First Division.

Avanzamos unos años hasta 1992

Hubo algo increíble para una generación de aficionados al fútbol en Inglaterra como fue el comienzo de la emisión de la Serie A italiana por parte de Channel 4 en un programa llamado Football Italia. Esto coincidió con el fichaje de Paul Gascoine por la Lazio.

Los sábados a la hora de comer tocaba ver Gazzeta Football Italia, donde el extremadamente sarcástico James Richardson hacía una revisión de los titulares de la semana de muchos periódicos deportivos italianos. También ponían todos los resúmenes y mejores jugadas de los partidos del fin de semana anterior y de entre semana. Yo veía estos programas y flipaba con los estadios, los aficionados, la increíble habilidad técnica de los futbolistas y las equipaciones que lucían estos clubes.

Los domingos televisaban uno de los encuentros de la Serie A, para entonces ya había nacido mi amor por todo lo italiano. Todo lo relacionado con el fútbol italiano parecía estar a un millón de kilómetros de casa y era muy emocionante y exótico. Seguí yendo a ver al Southampton durante toda mi adolescencia, luchando año tras año y peleando por evitar el descenso casi cada temporada, pero siempre estaba pendiente de la Serie A.

En realidad nunca seguí a ningún equipo italiano en particular hasta mi primera visita a Italia en 1998. Esto fue en la misma época en la que comencé a darme cuenta de que los chavales en el fútbol vestían de una cierta manera, bebían en determinados pubs y también se movían de una determinada manera. Obviamente se trataba de aquello que llamaban casual, algo que cambió mi perspectiva en casi todo lo relacionado con el fútbol. Ya no era solo un deporte, sino toda una cultura en la que me estaba sumergiendo.

Mi primera visita consistió en un viaje de tres semanas a lo largo y ancho del país, dedicando 2 o 3 días a cada una de las principales ciudades y teniendo en cuenta todos los lugares de interés y puntos de referencia a lo largo del camino. Durante el viaje pasamos tres días en Roma, uno fue el sábado 5 de diciembre… ¡Cambiaría mi vida para siempre!

La Roma jugaba contra el Perugia, así que compramos entradas para el partido, estaba muy emocionado de ver por fin un partido en directo de la Serie A. A medida que te acercas al estadio cruzas el Ponte Duca d’Aosta, pasando por todos los puestos de material, y vislumbras el Stadio Olimpico. Nunca lo olvidaré. Ves el obelisco de Mussolini y la enorme magnitud del estadio romano, me dio escalofríos. Al entrar al campo, fui recibido con la vista de la famosa Curva Sud. Sentía que por primera vez todo aquello ya formaría parte de mí para siempre, las banderas, las pancartas y el gran número de seguidores en una grada. En medio de un estadio ruidoso y humeante de marihuana, la Roma ganó por 5-1 acabó por alumbrar mi amor por The Giallorossi.

Después de 19 años e incontables visitas a Roma, he sido testigo de un Scudetto, dos Coppas Italia y dos Super Coppas Italia, lo que no supone un gran éxito para un club de esa talla. Sin embargo, he podido seguir la carrera de uno de los jugadores más leales y uno de los más emocionantes de las generaciones recientes y no cambiaría eso por nada. ¡Francesco fue y siempre será Roma!

Lo que siempre me hizo volver a Roma una y otra vez fue la pasión de sus aficionados. Suele escucharse que los seguidores en Inglaterra se refieren a su equipo como una religión, pero esto no es así, al menos no en comparación con Italia… En Italia es RELIGIÓN. Las coreografía de los ultras… Semanas y semanas de planificación de pancartas y tifos para grandes partidos, canciones sobre antiguas rivalidades que datan de antes de la unificación de Italia, la política de izquierda o derecha en las gradas… El fútbol en Italia es como ninguna otra cosa que haya experimentado un día de partido, amo a mi club Southampton y siempre lo haré, pero hay algo un poco especial acerca de Roma que me hará volver por el resto de mi vida.

En los últimos años he visitado Roma mucho más a menudo y he hecho grandes amistades. A través de darles el coñazo sin parar logré persuadir a uno de los grupos romanistas para que nos visitaran en Southampton. Les encantó la ciudad y el club y ahora nos visitan una o dos veces por temporada.

He viajado por toda Europa con Roma. En uno de esos viajes, contra el Real Madrid, me encontré con un fanático de Roma llamado Giorgetto. Nunca he conocido ni conoceré a otra persona como este hombre, él era un Capitán de Roma, una gran personalidad y carisma que posiblemente no podrías conocer. Por desgracia, Giorgetto falleció el año pasado y aunque solo lo conocí una vez, él siempre se mantuvo en contacto y me entristeció profundamente cuando me enteré de su fallecimiento. Su funeral solo puede describirse como un funeral de Estado, con cientos de personas y grupos ultras alineados en las calles de Roma con pancartas y lanzando bombas de humo y bengalas.

Tengo muchos amigos en Roma y ahora hemos forjado una amistad entre AS Roma y Southampton, y estos son vínculos de por vida que nunca se romperán. ¡No puedo imaginar mi vida sin estas personas o la AS Roma!

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Forza Scum

Daje Roma

Bernard Scummer

 

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