La batalla de Copenhague

Hace un par de días se disputaba la final de la UEFA Europa League, y justamente ayer se cumplían 18 años de una de las finales más recordadas. No precisamente por su fútbol, sino por todo lo que ocurrió en la calle aquella tarde de mayo del año 2000 en Copenhague entre los aficionados de los equipos que la disputaban: Arsenal y Galatasaray.

Nos remontamos a abril de ese mismo año, se jugaban las eliminatorias de semifinales y el bombo emparejó al Galatasaray con el Leeds United. La ida se jugó en Estambul, como es costumbre cuando juega un equipo inglés, se desplazaron miles de aficionados para animar a su equipo en lo que era la antesala de una posible final. En una céntrica plaza  en la típica previa pre partido los ánimos se empezaron a calentar con los locales, lo cual ocasionó que se dieran las primeras trifulcas propiciando así que un grupo de ultras del Galatasaray denominados “The Night Watchmen” (algo así como “Guardianes de la noche”) ingresaran a la plaza poco después precipitando una pelea entre los dos grupos de seguidores que llevó a dos fanáticos del Leeds, Kevin Speight de 40 años, y Christopher Loftus de 37, a ser apuñalados hasta la muerte. Cuatro personas fueron detenidas relacionadas con los asesinatos.

Hay dudas sobre si la pelea la empezaron los fans del Leeds lanzando cervezas a los locales y cagándose en la nación turca o si la comenzaron los turcos mediante un lanzamiento de sillas a los visitantes. La vuelta se jugaría en Inglaterra pero con la prohibición de viajar a los visitantes, los chicos del Leeds juraron venganza en la próxima ocasión que se enfrentaran.

Era evidente que los ingleses tarde o temprano se cobrarían su venganza, y no tuvieron una oportunidad más próxima que la final que se jugaría un mes más tarde en Dinamarca ya que por casualidades del destino (y futbolísticas) el finalista que se enfrentaría al Galatasaray sería el Arsenal. Desde el momento que se supo que equipos disputarían la final se rumoreo que hooligans británicos de otros equipos (Chelsea, Leeds, Cardiff o Rangers) viajarían hasta Copenhague para vengarse de los turcos y darles su merecido. Pese a saberse de antemano que el ambiente iba a estar caldeado, el tremendo dispositivo policial (unos 2000 agentes desplegados) y de seguridad que había montado la Uefa no pudo contener lo inevitable. La noche anterior al partido comenzaron los disturbios donde unos 100 ultras del Galatasaray atacaron a 50 ingleses en  una bar da la capital danesa. Un calentamiento previo al gran día.

Llegaba el miércoles 17 de Mayo del año 2000, el día de la batalla, el de la venganza inglesa y el drama se mascaba en el aire húmedo de Copenhague. Los ciudadanos de la capital danesa y también los hinchas de ambos equipos sabían que algo pasaría. Los primeros acontecimientos del día comenzaron ya desde bien pronto cuando se produjeron incidentes en un bar, con el resultado de un seguidor del Arsenal apuñalado. Según pasaban las horas y se iba conociendo la noticia entre los ingleses ,cristalizaba la idea de que la violencia era inevitable. “Habrá lío. Esperemos que no muertos”, era la frase más repetida cuando caía la tarde.

Hacia las cuatro ya había comenzado todo. La idílica plaza del Ayuntamiento medieval fue tomada por los hinchas del Galatasaray y hacía allí se movieron los hooligans ingleses, convirtiendo la plaza en un campo de batalla entre las dos aficiones. Volaban las botellas, las sillas, las bicicletas y los golpes entre seguidores del Galatasaray y los ingleses, y digo ingleses porque no me atrevo a decir que solo había Gunners, ya que lo más probable es que hubiese gente de otras firms británicas en busca de venganza por los hechos ocurridos en abril. El odio que afloraba ya nada tenía que ver con rivalidad futbolística, y los golpes contundentes, rápidos y cargados de saña, se sucedían a velocidad de vértigo. Allí nadie pensaba ya en fútbol, en deporte ni en rivalidad. Se trataba de hacer daño al otro, de dar el mayor golpe, la herida más grave, la peor humillación, la venganza más grande posible. Se calcula que unas 500 personas intervinieron a lo largo del día en los incidentes, los cuales dejaron 4 ingleses apuñalados (uno de ellos cerca de morir apuñalado por la espalda, ya que le tocó un pulmón), unos 20 aficionados de ambos equipos heridos y cerca de 60 arrestados. Incluso el día posterior hubo pequeñas peleas en el aeropuerto al encontrarse gente de ambos equipos allí. La policía danesa fue duramente criticada por su poca dureza a la hora de paliar los altercados, pero es que Copenhague es una ciudad demasiado tranquila y poco acostumbrada a que la policía tenga que emplearse con dureza. Todo esto les vino demasiado grande y solo pudieron disolverla mediante gas lacrimógeno. Ya lo saben, larga vida a las competiciones europeas…y muerte a los infames que utilizan el metal.

Txorimalo

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