Bruno Neri

Bruno Neri nació en Italia en Faenza,  a principios del siglo 20, exactamente el 12 de octubre de 1910. El estadio de esta ciudad situada en Emilia Rogmana, lleva el nombre de este jugador italiano poco conocido para muchos futboleros. Bruno era un apasionado del fútbol y desde bien pronto destacó en el equipo de Faenza, llegando a debutar con el primer equipo como titular a la temprana edad de 16 años, en la segunda división italiana. Jugaba de centrocampista y debido a sus grandes aptitudes atléticas, (de joven entrenó atletismo) pronto llamó la atención de otros clubes de más categoría entre ellos la Fiorentina, no dudaron en ficharlo en 1929 dándole un contrato de 10.000 liras anuales, 5 veces más de lo que cobraba cualquier trabajador de la época. Lo cierto es que no tenía mucho gol, solo anotó 2 tantos en toda su carrera, pero aun así rindió a gran nivel durante 5 años en los “violas”.

Pese a sus buenos minutos, lo que realmente empezó a marcar un fuerte carisma en la ciudad cuando se nombraba a Neri, fueron sus primeros síntomas de rebelión. Corría el 13 de Septiembre de 1931 cuando iban a inaugurar el estadio de la Fiore,  el cual se iba a llamar Giovanni Berta. Para quién no lo sepa, Berta había sido un político fascista que diez años antes, en Pignone había muerto cuando lo rodearon comunistas y lo empujaron de un puente colgante. Su asesinato impactó al partido fascista (que había llegado al poder de la mano de Benito Mussolini), al punto que incluso le dedicaron una canción,  y en 1931 decidieron homenajearlo dándole su nombre al lugar donde disputaba sus encuentros la Fiorentina.

Neri no era partidario de esa ideología y cuando las alineaciones estaban formadas y era momento de hacer el saludo romano, él era  el único que no levantaba el brazo. Años después, el estadio cambiaría de nombre dos veces. Ahora se llama Artemio Franchi por un expresidente de la UEFA y FIFA que nació en Florencia.

Tras su paso por la Fiorentina, fichó por el Lucchesse, equipo que actualmente vaga por las categorías inferiores italianas, pero que por aquel entonces era un equipo puntero. Después pondría punto y final a su carrera futbolística en el Torino a pocos meses de que Italia se uniera al Eje en la Segunda Guerra Mundial.

Neri se unió al movimiento antifascista ORI (Organización de Resistencia Italiana) gracias a su primo Virgilio que era notario en Milán, ciudad a la que se había mudado Neri para abrir un negocio. Debido a enrolarse en las filas de ORI fue objetivo de los alemanes que pusieron su mira en el exjugador, el cual habiéndose enterado de esto tuvo que dejar el negocio y volver a Faenza. Allí y tras tener una gran actividad partisana, decidió entregar sus pertenencias más valiosas y preciadas  como sus camisetas de fútbol o sus botas a la gente con la que más trato tenía, para pasar a vivir en la clandestinidad. Seguía en contacto con las tropas aliadas y estas lo mandaron de incognito al Batallón Rávena, creada por el mariscal alemán Albert Kesselring para recopilar información y sabotear sus acciones,  incluso rescatar a paracaidistas aliados caídos heridos en combate. Adquirió el apodo de Berni y se convirtió en el segundo del líder, que era un experto militar y ex oficial del Ejército Real llamado Vittorio Bellenghi, “Nico”.

El 10 de julio de 1944, Neri y Bellenghi estaban haciendo un reconocimiento de zona divisando paracaidistas caídos. Ambos subieron con sus ametralladoras a una colina donde había un cementerio  que estaba cerca de un manantial. Cuando pasaron por el lugar se dieron cuenta que había entre 8 y 12 soldados alemanes subiendo por un sendero. Trataron de hacerles frente, pero los alemanes encontraron resguardo tras un muro. Un disparo en la cabeza acabó con la vida del futbolista-partisano, cuya figura se está tratando de recuperar en los últimos años en Italia mediante homenajes.

Su pueblo, orgulloso de él como futbolista pero sobre todo como guerrillero le puso su nombre al estadio del Club Faenza,  así como una placa en su casa en la que  se puede leer: “ Aquí nació Bruno Neri, comandante partisano caído en combate en Gamogna el 10 de julio de 1944, tras haber sobresalido como atleta en las competiciones deportivas. Demostró, primero en las acciones clandestinas y después en la guerra sin cuartel, unas espectaculares virtudes de combatiente y de guía que servirán de ejemplo y advertencia a las generaciones futuras”.

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