No puedo beber tanta agua

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Futbolistas de mi adolescencia: Jorge Campos

Comienzo aquí una serie de artículos sobre algunos jugadores de mi adolescencia, a los que recuerdo por sus grandes cualidades futbolísticas o simplemente por otras de sus características.

Empezamos por la portería, donde unos de los más carismáticos fue sin duda el mismísimo Jorge Campos, portero/delantero mexicano de finales de los 80, de los 90 y de principios de este siglo.

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Nacido en la bonita Acapulco el 15 de octubre de 1966, digo portero/delantero porque jugaba en ambos puestos. Pero esto no era lo que más me llamaba la atención de chaval no, lo que me hacía seguir a este arquero goleador eran sus trajes de portero coloridos que el mismo diseñaba.

Un anuncio muy conocido de aquella época de Nike fue en el que un grupo de jugadores disputaban un partido frente al equipo del diablo en el coliseo romano. Jorge Campos era el portero de aquel equipo en el que estaban Éric Cantona, Alessandro Del Piero, Ronaldo, Rui Costa, Patrick Kluivert, Ian Wright, Tomas Brolin, Paolo Maldini, Edgar Davids y Luís Figo.

En la serie de dibujos animados japonesa “Super campeones”, el portero Ricardo Espadas está inspirada en la figura del Brody, apodo con el que se conocía a Jorge Campos.

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Él fue uno de los mejores porteros de la historia de México y de la CONCACAF. Acudió a tres mundiales con México ( USA 94, Francia 98 y Corea y Japón 2002). Sus registros goleadores fueron de 35 goles, una buena cifra ya que su puesto habitual era el de portero. En algunos partidos no era de extrañar que empezara de portero y acabara jugando en la posición más adelantada del equipo. Jugó en los clubes mejicanos de Atlante, Cruz Azul, Tigres, Puebla y Pumas. También jugo en los equipos estadounidenses de Chicago Fire y los Angeles Galaxy.

Hasta aquí una pequeña visión de uno de los porteros favoritos de mi adolescencia, ¡grande el Brody!.

Un estadio de barrio con historia

En mi visita hace unos días a tierras portuguesas, tuve la ocasión de visitar el estadio Mario Duarte donde juega el  Sport Clube Beira-Mar fundado en 1922 en la ciudad de Aveiro. Dicha ciudad es conocida como la “Venecia portuguesa” por sus canales que atraviesan el centro de la ciudad.

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El primer nombre que tuvo este estadio apodado “El viejo”, con capacidad para unas 12.000 personas e inaugurado en 1935, fue el de Estadio Municipal de Aveiro. Se cambió en 1939 el nombre por el de Mario Duarte en honor a dicho deportista local fallecido ese año.

El campo estuvo cerrado durante 12 años, debido a que el Beira-Mar jugó en el nuevo estadio municipal con capacidad para unas 30.000 personas. Pero debido a problemas financieros y su bajada de categoría, actualmente juega  en la primera AF Aveiro (un equivalente a la tercera división), el club de Aveiro volvió al que fue su campo de toda la vida, donde sus aficionados consideran que es su casa, el campo de su barrio, el Mario Duarte, donde el mítico Eusebio jugó alguna vez.

Su grupo ultra llamado Ultras Auri-Negros pertenecía a la plataforma “Ultras Contra o Racismo (UCR)”, cuando dicha plataforma estaba activa hace años.

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Llegamos por la mañana a las inmediaciones del estadio. Ya desde fuera se ve un campo antiguo, y lo es, tiene 85 años. Las puertas del recinto estaban abiertas, en la entrada había dos tíos hablando, nos saludamos. Al pasar estaba el bar, uno de esos de barrio con banderines colgados de diferentes equipos. En un expositor las camisetas a la venta del equipo local, enfrente la barra del bar, pedí un café solo y al momento entró uno de los tipos de fuera. Me preguntó de donde era, le dije de A Coruña del Depor, me preguntó si quería ver el campo por dentro, y le respondí que por supuesto. La señora que atendía el bar/tienda me dijo “abre esa puerta y entra”, con esa expresión como el que te invita a su casa. Mi hijo y yo abrimos la puerta, y nos encontramos un estadio vacío, descuidado, con la hierba alta (aún no empezó la temporada) pero con ese olor a historia, donde se han celebrado títulos pero también ha habido decepciones. Un estadio con dos gradas laterales, un fondo con asientos y otro sin ellos. Hierbajos creciendo entre los asientos, entre el cemento,… Paseamos mirando cada detalle e imaginándolo hasta arriba en uno de esos días importantes.

Me digo que volveré para ver un partido en esas gradas.

Al salir por la misma puerta que entramos, la del bar, mi pequeño acompañante coleccionista de camisetas me pide que le compre la camiseta de los auri-negros (apodo del Beira-Mar), que esa no la va a tener nadie. Yo acepto encantado.

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Derbi de las Midlands del Este

Suena el despertador. 8:30 de la mañana. Abres un ojo y ves que te separan cuatro horas del partido y… ¡100 kilómetros! de la ciudad donde se va a jugar el partido, Derby. No se trataba de un partido cualquiera: contra el Nottingham Forest, su histórico y máximo rival… Y perdíamos el puto tren. Un tren a las 9 de la mañana debía llevarnos desde Manchester hasta Derby, así que aún con todo el sueño y la resaca nos vestimos y echamos a correr hacia la estación. Mientras atravesábamos Mánchester corriendo como demonios, y con las pintas habituales de alguien que frecuenta las gradas, la gente se apartaba sobresaltada. Aquella no sería la única carrera que verían los ingleses aquel domingo… Pero eso es otra historia que merece ser contada más adelante. Mientras nosotros intentábamos llegar a pillar el tren, os pongo en antecedentes para los que no conozcan a estos dos equipos, en otro tiempo gloriosos, y sus respectivas firms y que ahora se baten en la Segunda División inglesa.

Por un lado Derby County Football Club. Algunos lo conoceréis porque su escudo es literalmente un carnero. Otros porque ostenta el récord de la peor temporada de un club en la Premier League, aquella 2007/2008 con una sola victoria. Y los más nostálgicos por Brian Clough, antiguo entrenador y leyenda del club (curiosamente también del Nottingham). Alcohólico, arrogante, siempre polémico en sus declaraciones y uno de los mejores entrenadores de la historia del fútbol inglés. Un buen tipo. Todo esto, entre otras muchas cosas, hacen de los Rams un club singular. Y a nosotros nos gustan los clubes pequeños, singulares y con hooligans que defienden su ciudad a base de puñetazos, para que nos vamos a engañar.

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Porque Derby es un lugar que ejemplifica muy bien cualquier ciudad de las Midlands. Sheffield, Birmingham, Stoke, Coventry, Wolverhampton… Todas poseen unas características comunes: un fuerte pasado industrial, desigualdad, luchas obreras. El proceso de desindustrialización impulsado en los años 70 permitió que grupos racistas como el National Front tuvieran fuerte presencia entre los obreros que habían perdido su trabajo al cerrar las fábricas. Pero curiosamente la presencia racista no acabó por contagiarse en estas ciudades de las Midlands, lo que dio lugar a alguna peculiaridad. Numerosas firms se nutrían de gente sin importar su raza y, en ciudades como Birmingham, se formó una alianza entre irlandeses (con el IRA en plena lucha en estos años) y la gente de color contra este enemigo común. Firms como los Zulu Warriors, a los cuáles muchos ya conoceréis, eran de las más temidas en todo el país en los 80 y 90, con ingleses, irlandeses y mucha gente de color en sus filas. Algunos seguirán considerando a estas firms como “scum”. Nosotros preferimos llamarlos simple y llanamente working class unida contra la basura racista.

Pero vamos a lo que nos ocupa, Derby. Una ciudad y un club con un pasado de violencia futbolera exquisito dada su cercanía con Sheffield, Mánchester, Nottingham, Leicester, Stoke, entre muchas otras. Esto hacía que cada fin de semana la Derby Lunatic Fringe y firms de todas estas ciudades se cruzaran en las estaciones de toda la región, muchas veces sin ser siquiera su partido, lo que generaba un caos cojonudo. Violencia cada fin de semana, ¿a quién que esté leyendo esto no le gustaría? Y esta cercanía entre ciudades es la que nos lleva a su rival histórico, el Nottingham Forest.

Nottingham Forest Football Club, el otro club de la leyenda Brian Clough, dobles campeones de la Copa de Europa en 1979 y 1980. Para nueve de cada diez aficionados del Nottingham, el Derby County es el club al que más odian. Su firm, la Forest Executive Crew se ha cruzado en incontables ocasiones con la del Derby, pero especialmente reseñables fueron los disturbios en los años 1985 y 1993, con decenas de detenidos y sancionados. Sin embargo, a pesar de esta fuerte rivalidad, existe una curiosa amistad entre top boys de ambos grupos. En 1984, los chicos de Derby unieron fuerzas con los hooligans del Leicester y emprendieron camino hacia Nottingham. Una vez allí, unos 400 hools de estos tres equipos iniciaron una pelea en pleno centro para dirimir sus diferencias socioculturales. Vamos, que la emprendieron a hostias entre decenas de policías que se vieron sobrepasados por tal marabunta. La pelea se saldó con heridos en ambos bandos, 70 detenidos y el surgimiento de esta curiosa amistad, bien por interés mutuo, bien por negocios, bien por respeto… Son cosas que tendrán que aclarar ellos. Pero que esta amistad no os haga pensar que sus derbis no eran encarnizados. Durante esos años era habitual ver las ventanas de las casas de los alrededores de Baseball Ground, el antiguo estadio del Derby, llenas de rejas para evitar daños por los disturbios en los alrededores cuando Rams y Trees se cruzaban. Los periódicos de la época titulaban al barrio como “streets of fear”.

Unos disturbios que en 2009 desembocaron en que hools del Forest tiraran dos cabezas de carnero, símbolo del Derby County, a un pub donde se encontraba una de las firms de dicho club. Un año más tarde, los chicos de Derby cobraron su venganza y asaltaron un pub de Nottingham. Una pelea cuya consecuencia fue seis hooligans del Derby y otros seis del Forest sentenciados a prisión y prohibiciones de entrada a todos los estadios de Inglaterra y Gales por diez años, incluido un veterano de la firm del Derby, y su hijo, que lideró el ataque contra los del Forest. El juez calificó a ambos de “absoluta y completa desgracia”. Ellos sonrieron. Es de destacar que ninguna de estas dos firms eran ni son racistas. En la del Derby sin ir más lejos una de sus caras más visibles y con más peleas a sus espaldas es de color, y en la del Forest uno de sus miembros más respetados es Sij, hindú.

Una vez puestos en antecedentes volvamos al día en cuestión, 11 de diciembre de 2016. ¿Pensáis que no llegamos a coger el tren? Ingenuos, these colours don’t run excepto si te vas a perder un partidazo con toda esta historia detrás. Llegamos al tren dos minutos antes de que saliera. Una hora de viaje en la que me dio tiempo a preguntar a algún pasajero con pintas por qué ponían este partido un domingo a las 12 de la mañana, a lo que me respondió que era petición de la policía, para que la gente no tuviera tantas horas de previa en las que emborracharse a base de pintas y sidra y así evitar disturbios. Otra panda de ingenuos, si hay que beber rápido a los ingleses no les gana nadie.

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Al llegar a la estación de Derby, nos encontramos con presencia policial esperando a los trenes llegados de Nottingham, aunque el grueso de la afición visitante viajaría en unos 30 buses. Sin tiempo para tomar unas pintas por la ciudad nos dirigimos hacia las afueras, donde se encuentra Pride Park, el estadio del Derby County. Una vez allí pudimos empezar a ver lo que sería la tónica habitual de todo el día. Pequeños grupos de 20-30 personas, todos muy bien vestidos, merodeando por los alrededores del estadio esperando a los hools del Forest. A falta de 30 minutos para el partido, se empezaron a escuchar cánticos a lo lejos y, con un pasillo de policías a cada lado, se empezaron a dejar ver los 4.000 aficionados del Forest acercándose a la entrada visitante, con constantes insultos mutuos entre los que estaban a uno y otro lado del cordón policial. Los hooligans del Derby County les cantaban “you live in the past” en referencia a las Copas de Europa del Forest, ya lejanas. Y los del Forest respondían emplazándoles a verse a la salida. La cosa no quedaría ahí, y nosotros no veíamos por ninguna parte aquella “amistad” que mantenían ambas firms.

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Una vez dentro de Pride Park, vimos el estadio lleno a reventar con 33.000 almas cantando ya antes del pitido inicial. A la salida de los equipos, confeti y pequeños tifos en la grada donde los aficionados del Derby permanecen de pie, que curiosamente se encuentra pegada a la grada visitante apenas separada por una hilera de policías, con lo que intercambiaron palabras bonitas durante todo el partido. Al poco de comenzar, el Derby County abrió la lata con el defensa irlandés Richard Keogh celebrando el gol desatado literalmente a 10 centímetros de nuestra cara. Poco fútbol mostró el Nottingham, que cayó por un contundente 3-0 para alegría de todo el estadio menos para los 4.000 desplazados que, ya calientes por aguantar las risas de la grada local, nada más salir del estadio y a pesar de que la policía les llevaría en corteo hacia los buses, rompieron el cordón policial y empezamos a ver puñetazos volar, entre pequeños grupos del Derby que se acercaban a reventar el corteo y los del Forest, rabiosos por haber palmado 3-0 contra su máximo rival. Más puñetazos, mientras los policías desbordados se miraban los unos a los otros sin saber qué hacer, lo que dio pie a escaramuzas y más puñetazos durante todo el recorrido hasta los buses y la estación de trenes. He de decir que la policía puso de su parte, si hubiera sucedido en España, al mínimo conato de pelea ya los tendríamos dando porrazos a diestro y siniestro y al día siguiente horas y horas de tertulia hablando de subculturas y formas de vivir de las que no tienen ni idea. En cambio allí pudimos romper el cordón policial con facilidad, sin que ningún bobby se percatara, e ir durante un buen tramo junto con la firm del Forest, entre los cuales abundaban las chaquetas C.P. Company, Stone Island y bufandas Aquascutum. Ya con los visitantes de camino a su ciudad y los locales en el centro celebrando la victoria, dimos una vuelta por Derby y visitamos sus pubs, alguno de ellos a buen seguro con muchas historias que contar entre sus paredes.

Fútbol inglés, desplazamiento masivo, pintas, un estadio a reventar, cultura casual, un derbi histórico y violencia. ¿Qué más se puede pedir?

Izan

Tribuna o popular: las cinco grandes canchas de la Argentina

Buenos Aires, Argentina, es una de las capitales que acoge entre sus barrios el mayor número de clubs dentro de una misma ciudad, eso significa rivalidad, pasión y fútbol en cualquier esquina. La capital del país de la plata acoge hasta 36 estadios o “canchas”, término empleado por los aficionados argentinos. Es comprensible entonces que cada vez que oigamos fútbol y Argentina se nos vengan a la cabeza pasión, animación, bombos, trompetas, espectáculo en las gradas… Pero también violencia y barras bravas. En mi pequeña estancia en la capital he realizado un recorrido por las canchas y los clubes más conocidos del país, bien por su historia, o bien por los jugadores que exportaron a las ligas europeas.

En lo que a fútbol como deporte se refiere, el campeonato argentino es un auténtico caos y en este 2017 no irá a mejor. Recientemente el gobierno de la nación ha privatizado el fútbol, el nuevo gobierno de Macri ha cancelado la medida adoptada por el anterior gobierno de Cristina Fernández de Kirchner “Fútbol para todos”, mediante la cual el Estado subvencionaba la retrasmisión de todos los partidos de liga, llegando así a todos los rincones. Ahora para 2017 el Estado dice que no pone un peso más y, a falta de un mes aproximadamente para que comience el campeonato, es un interrogante si comenzara o no la competición.

Y por dónde empezar, pues por sentimiento comenzaré con La Boca, ese barrio a orillas del puerto donde localizamos a uno de los más grandes clubes argentinos y donde se eleva el estadio que acoge a Boca Juniors, uno de los más emblemáticos, apasionados y vibrantes del mundo. El estadio Alberto José Armando, popularmente conocido como “La Bombonera”, acoge a 49.000 aficionados en su aforo siendo el sexto más grande de Argentina. Sus dimensiones y peculiar forma se deben a que el espacio la construcción de este estadio debía ser en el mismo solar que ocuparon los anteriores. Un elemento a destacar es su tribuna prácticamente dedicada a palcos VIP, la más vertical de todas, en ella es costumbre ver a Diego Armando Maradona en su palco, cedido en su día por el club. La Bombonera es casa de La 12, nombre que recibe la barra del equipo albiazul, situada en uno de los fondos de cemento y para-avalanchas sin asientos, toda la hinchada en pie y con una acústica idónea para iniciar los cánticos. Además curiosamente, el vestuario visitante se encuentra justo debajo de este fondo, siendo función de algunos sectores de la afición acudir con tiempo a la cancha y comenzar los canticos y coreografías para meter presión al visitante.

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Una vez empezado con Boca y su templo del fútbol, es lógico que nos fijemos en su rival, ese no es otro que River Plate, curioso es que se fundó en el mismo barrio que Boca Juniors allá por 1901, pero a lo largo de su historia fue cambiando de ubicación para terminar entre los barrios de Belgrano y Núñez, siendo este último quizás el más asociado al club. Su estadio Antonio Vespucio Liberti, más conocido como “El Monumental”, es sede a su vez de los partidos de la selección nacional, hay que recordar que en el Mundial de 1978 Argentina venció a Holanda, levantando el trofeo por primera vez aquí. Si algo no me gustó de este campo, al igual que al resto de amantes del fútbol, es que hace las veces de estadio olímpico y que las pistas de atletismo alejan al público del terreno de juego, además los seguidores mas fanáticos del equipo “millonario” no ocupan las gradas de abajo sino que se sitúan en uno de los anillos superiores.

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Y aquí acaba la parte fácil de mi visita a los diferentes estadios, tanto Boca como River ofrecen el típico tour para turistas. En las tres canchas que me quedaban por visitar fue más difícil el acceso, de hecho en el estadio de Racing me fue imposible entrar, la seguridad del club ni siquiera nos permitió acceder al aparcamiento a hacer fotos. Avellaneda acoge a dos clubes rivales y que comparten espacio, puesto que ambos estadios se encuentran a escasos 300 metros el uno del otro. En Avellaneda, Independiente y Racing son la esencia del barrio, gracias a un buen amigo llegué a este barrio y logramos entrar al estadio Libertadores de América. Pese a la primera negativa del miembro de seguridad que controlaba el acceso, tras una visita a la sede del club, identificarse como socio y adornar el motivo de nuestra visita, se nos abrieron las puertas a uno de los campos más nuevos del futbol argentino, reinaugurado en 2009. Como ya he dicho, en el campo del vecino no nos dejaron acceder, pero el estadio Presidente Perón más conocido como “El Cilindro” es un campo que en sus orígenes llegó albergar hasta 120.000 hinchas, diferentes reformas y normativas de la AFA hicieron reducir su capacidad a prácticamente la mitad.

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Acabé mi tour en el barrio de Boedo, donde los colores azul y grana llenan las calles. De la mano de un buen amigo hincha del “Ciclón” me sumergí en una de las historias más emocionantes del fútbol argentino, en Boedo se respira San Lorenzo por los cuatro costados y no es para menos. El primer ejemplo lo encontramos en los muchachos del “grupo artístico de Boedo” decorando el barrio con los colores de su equipo (http://www.artisticoboedo.com). Pero no es solo eso lo que hace especial a “los cuervos”, apodo que reciben los seguidores del Ciclón. Tras perder en 1979 su cancha, el “Viejo Gasómetro”, debido a problemas económicos y políticos (fue expropiada por la dictadura que regía Argentina en aquel momento), acaban de firmar un acuerdo para volver a comprar los terrenos que en su día les pertenecieron a la empresa de supermercados Carrefour, entidad que adquirió estos terrenos del gobierno de la ciudad. Pasaron varios años compartiendo estadio con diferentes equipos hasta que el “Nuevo Gasómetro” abrió sus puertas en 1993 con capacidad para 48.000 espectadores. Recientemente, puesto que los socios llevan muchos años peleando por volver al predio que en su día ocupo el primer estadio del club, en diciembre se firmaron los papeles de compraventa de los terrenos, donde se prevé que en 2018 empiecen las obras del nuevo estadio. Parte del dinero fue aportado por los hinchas que jamás se resignaron a no poder volver a los terrenos que ocuparon en el pasado, una nueva casa para los hinchas de San Lorenzo que llevan años vagando en un exilio que parece llegar a su fin.

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Bueno, ya os he dado la chapa con los estadios que visité. Obviamente me faltó poder disfrutar de un encuentro en directo, ya que la atmósfera de estos partidos no tiene nada que ver con lo que estamos acostumbrados en el viejo continente. El espíritu de club de los socios sigue muy presente, los socios disfrutaban de instalaciones deportivas para uso y disfrute y se hace vida de club, algo que aquí desgraciadamente hace tiempo que desapareció, y pese a que el estilo de animar, sentir y vivir este mundillo sea diferente he de reconocer que tiene su encanto.

Aparte de fútbol, la ciudad porteña ofrece muchas alternativas de ocio al visitante. Una buena variedad de parrillas donde disfrutar de un buen asado, unas cervezas por el barrio de Palermo, lugar de referencia en el ocio nocturno de la ciudad, con sus cervecerías artesanas y sus “boliches “ o discotecas, donde acabar la noche en compañía de una linda porteña, haría las delicias de muchos de vosotros.

Diciembre Enero 16/17

Gominolo

White, Blue & White

White, Blue & White es el documental que nos transporta a la Guerra de las Malvinas y las consecuencias que tuvo en la vida del jugador de fútbol Osvaldo Ardiles.

Para ponernos en situación, la guerra de las Islas Malvinas, para los ingleses las Islas Falklands, estalló en Abril de 1982 cuando el dictador argentino Galtieri ocupó dicho territorio que estaba bajo el control imperialista británico.

Por aquel entonces el Tottenham Hotspurs contaba entre sus filas con 2 jugadores argentinos, Osvaldo Ardiles y Ricardo Villa, quienes llegaron al club tras ganar el Mundial del 78. Su adaptación al fútbol inglés fue rápida, llegando incluso a cambiar el estilo de juego de las hurracas. Muy pronto Ardiles se convirtió en la estrella del equipo y unas de las figuras de la Premier League. Durante su etapa en el club londinense ganaron 2 FA Cup consecutivas, en 1981 y 1982, siendo ambos jugadores decisivos en la victoria de su equipo.

“In our ranks there’s Ossie Ardiles, He’s had a dream for a year or two, That one day he’s gonna play at Wembley, Now his dream is coming true, Ossie we’re gonna be behind you, Altogether man for man, We know you’re gonna play a blinder”

(Canción Ossie Dream´s cantada por los hinchas del Tottenham)

Todo se torció aquel 3 de Abril de 1982 para Ardiles y Villa. Justo un día después del inicio de la guerra los Spurs jugaban fuera contra el Leicester. Cada vez que Ossie o Villa tocaban el balón se oían cánticos, abucheos y silbidos por parte de toda la afición local, era una situación complicada, pero aún así la afición del Tottenham les mostro todo su apoyo sin dudarlo.

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El inicio de la guerra cambiaria para siempre la vida de la estrella de los Spurs. Mientras preparaba el Mundial 82 ya en Argentina declaró “Sí, considero que las Malvinas son argentinas. Espero que este problema pueda ser solucionado de una manera pacífica”. Estas palabras pusieron fin a su etapa en el club londinense. En Junio de 1982 fue traspasado al PSG.

Sin daros más el coñazo, os dejo por aquí esta joya de Camilo Antonini que todo amante de la historia de este deporte debería echarle un vistazo.

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