Beograd

“Hay lugares jodidos. Y luego están los Balcanes”. A esa conclusión llego cuando mi amigo Ivan me despide en el aeropuerto. Ha sido una semana llena de emociones, he podido conocer lo que llevaba tiempo queriendo ver con mis propios ojos y experimentar con todo lo que eso conlleva. El avión despega y dejo atrás el Aeropuerto Nikola Tesla, contemplo el atardecer algo tenso, ya que hasta para las turbulencias son jodidos los Balcanes.

En el viaje de ida esas sacudidas hicieron que dudara, así que le recé a otro dios. Perdóname, Diego. Con los deberes hechos en casa, ya sé decir cuatro cosas en serbio pero eso no quita que el vendedor de tickets del transfer al centro se burlara de mí. Qué le voy a hacer, es un hombre de más de 60 años, con unos ojos azules que delatan las mil y una vivencias que debe haber superado esa persona. Me alojé en un pequeño estudio muy céntrico y sin ninguna otra comodidad que un par de estufas que me dieran calor por la noche y a la mañana. Llevaba un buen madrugón encima y las turbulencias me empujaron a tomar una pinta de cerveza. Me senté en una mesa fuera, en la terraza de un bar de Terazije a pesar de los 2ºC. Con los nervios algo destrozados, me animo a fumar un cigarrillo y el camarero que me atiende me invita a pasar dentro del bar. Le digo que no, que me apetece fumar. Él me mira y se ríe. Pone los brazos en jarra y me dice: “aquí se puede fumar en los bares. Esto es Serbia, my friend”.

“Hoy juega el FK Partizan contra el FK Proletar. ¡Ya tengo el ticket y voy al estadio esta noche!” pienso en mis adentros. Llego a la cancha y, dejando a un lado la fachada principal, parece una maldita cárcel. No va en coña, y eso que he estado en algunas de las peores canchas de Argentina. Lleno de graffitis y murales de amistades con otros grupos ultra, observo el dispositivo policial y parece que sea hoy el derby. Parecían las tropas de Saruman, armados y protegidos hasta los dientes. La entrada es gratis, tengo una en tribuna pero consigo una en el Sud, donde está Grobari. Hablo con alguno de los muchachos, voy a un bar a tomar un par de cervezas y termino tomando rakia. Hace un frío de la puta madre, a -6º viendo un partido sin más de la Superliga serbia. “Ni tan mal” pienso. Hasta que se encienden como unas 60 bengalas por todo el campo y las empiezan a tirar al campo de juego, el partido transcurre con normalidad y los operarios se apresuran a apagarlas. No entiendo una mierda de lo que cantan, pero hay hinchas que se sacan la camiseta, bromean y siguen cantando. Los lavabos son lo peor que he visto, a la altura de los baños de la cancha de Chacarita Jrs de Argentina.

Al día siguiente hay otro partido, juega el FK Rad contra el FK dinamo Vranje de primera división. Con una sola tribuna y el gol, los hinchas del Rad son pocos pero aprietan. Un ambiente muy familiar, todos se saludan con todos y los niños juegan y mandan pelotazos al campo, teniendo que interrumpir el juego a diferencia con las bengalas del Partizan. Hace un frío soportable hasta que se va poniendo el sol. Me tomo un té caliente y unas palomitas, disfruto de la victoria local y de las ‘puteadas’ en serbio que no llego a entender. Lo que sí que mola es ver como hay una fábrica de alquitrán en pleno funcionamiento un domingo mientras hay una práctica deportiva de primer nivel a apenas trescientos metros del estadio.

En el barrio del Dorćol hay la tienda casual de los hinchas del Partizan, buen sitio para comprar recuerdos alternativos. Hay los murales sobre los hinchas del club, intelectuales y personas del club, así como Eddie Grant y Nikola Tesla. Visita obligada al Museo de Yugoslavia, al Museo Tesla y un recorrido por el parque y las fortificaciones militares del Kalemegdran, así como un paseo por el Danubio y el Sava hacia Novi Beograd. Se puede entrar en un club de tiro y disparar con un AK-47, no sabéis lo que mola poder tachar esto de tu bucket list.

Visita al Estadio Marakana y al museo del FK Crvena Zvezda. Allí está la Champions League y la Copa Intercontinental de principios de los 90. La tienda de Delije vende más que la oficial del club, y yo diría que incluso tiene mejores instalaciones. ¡Y están al lado! La visita al estadio del FK Partizan es mucho más humilde, Sveti no habla nada de inglés pero me lleva a la sala de los trofeos, todas las oficinas huelen a tabaco y se mezclan con el polvo y los recuerdos de un pasado más glorioso. Alguno de los murales de Grobari me recuerdan mucho a los de Argentina.

Siempre es bueno escabullirse entre los bares del Dorćol, hay muy buen ambiente y la gente siempre te da conversa. Un par de librerias pequeñas y locales son una excelente opción si a uno le gusta los libros a pesar de no entender el cirílico. Los suburbios de Novi Beograd son bastante ‘crappy’ y turbios, una muestra del legado de la extinta Yugoslavia. Recorrer todas las calles, sin importar el barrio, es una buena opción para descubrir ese Belgrado gris y vetusto, con heridas muy abiertas y evocación a un pasado lleno de bombas y metralla. Después de ocho días en Belgrado, aún me cuesta entender y procesar todo lo que he vivido, hablado y visto. Me voy y siento que voy a tener que digerir este viaje con el paso de las semanas y tomar un poco de perspectiva. Porque Belgrado es así. Y los serbios son sólo una parte de una historia muy singular que aún le queda por sanar.

Groundhopper Barcelona

Fujieda MYFC, un club peculiar

En el mundo del fúbol hay todo tipo de clubs, pero en algunos casos tienen un toque peculiar, y en este caso también exótico.

¿Os imagináis que os juntáis unos cuantos colegas del pueblo y mediante internet compráis un club de fútbol?. Pues eso es lo que pretende el proyecto “My Football Club”,  y así es como se fundó en 2009 el equipo nipón de la ciudad de Fujieda en Shizuoka, el Fujieda MYFC.

El proyecto se llevó a cabo gracias a  cerca de 25.000 internautas que aportando cada uno lo que consideraban apropiado lograron comprar el equipo Fujieda Nelson y posteriormente el Shizuoka FC. Unieron ambos conjuntos creando así el Fujieda MYFC. Este equipo tiene como financiación principal la que todos estos socios accionistas aportan anualmente a las arcas del combinado. Debido a este tipo de gestión, todos los movimientos deben de ser consultados en auditoría por todos los participantes, ya sea el precio de los abonos o entradas, las ofertas de patrocinio o incluso los fichajes que quieran realizar para la primera plantilla. Incluso el color de las camisetas fue sometido a votación,  donde se decidió que fuera el color purpura para la primera equipación y blanca completamente la de reserva.

Tienen un estadio bastante modesto con capacidad para 5.056 espectadores llamado Parque Complejo Deportivo de Fujieda. Puntualmente han llegado a jugar en el Fujieda Citizien Ground con capacidad aún menor, tan solo cerca de 3000 espectadores. La idea del club es poder construir un estadio más grande y tener cabida para un mayor porcentaje de suscriptores.

El equipo comenzó compitiendo en la primera categoría semiprofesional de Japón,  en la Liga de Tokai, donde consiguió entrar en los playoffs de ascenso pero quedó finalmente quedó eliminado. No en vano, esto no desmotivó a los socios ya que  quisieron seguir jugando al PC Fútbol pero en la vida real. Al año siguiente volvieron a renovar sus suscripciones para seguir financiando al club y poder seguir compitiendo. Este año consiguieron su primer ascenso entrando así a formar parte de la Japan Football League,  algo equivalente a la cuarta división y primera categoría profesional del país. Actualmente compiten en tercera división,  en la J3 League,  todo un mérito para un club tan peculiar.

Muchísimos jugadores han pasado por el club durante los pocos años de vida que tiene el club, pero podríamos destacar uno  por encima de todos,  ya que llegó  a jugar el mundial de Francia 1998 con la selección de Japón. Toshihide Saitō militó con 39 años en el Fujieda en el año de su fundación, y es que el jugador internacional era de la región de Shizuoka y suscriptor del club, por lo que para los aficionados fue todo un honor haber podido contar con él en la primera temporada del club. Tal fue el honor que pese a solo jugar durante esa primera temporada, los suscriptores decidieron que había que retirar el número 2 con el que jugaba.

Actualmente y tras 9 partidos disputados ocupan la quinta plaza de la clasificación,  a tan solo 1 punto del liderato. Algo que seguro allá por 2009 pocos podrían imaginar.

Txorimalo

El derbi palmero

Derbis en el mundo del fútbol hay muchos, ya sólo en nuestras ligas podemos encontrar el derbi gallego, el sevillano, el cántabro, el asturiano, el vasco, el barcelonés, el madrileño, el canario, el leones, el valenciano, el extremeño y algunos más. Pero este artículo nos llevará hacia la pequeña Isla de La Palma y su derbi palmero.

La Palma se encuentra en el extremo más noroccidental de las Islas Canarias, tiene algo más de 85.000 habitantes y es llamada la “Isla bonita” por su diversidad paisajística y climática.

En esta Isla se juega el denominado como derbi palmero con casi 100 años de su primer enfrentamiento. Los equipos enfrentados son el  Club Deportivo Mensajero y la Sociedad Deportiva Tenisca, ambos de la ciudad de Santa Cruz de La Palma.

Una de las princesas benahoaritas se llamaba Tenisca. Y fue este el nombre que un grupo de militares catalanes dieron al equipo creado en 1922 en las escalinatas de la Plaza de San Francisco, en la capital palmera. A día de hoy los dos clubes no se ponen de acuerdo de cuál fue el primero en fundarse, aunque según cuentan y después de varias discusiones entre los fundadores del Tenisca, unos se marchan y crean el Club Deportivo Mensajero.

En Octubre de 1983 se disputaba la jornada 5 en el grupo XII de Tercera División. El Mensajero recibía al Tenisca en el Silvestre Carrillo. El partido terminaba con empate a un gol. Lo que pasó ese día se conoce como La mayor batalla campal de nuestro fútbol.

La cosa acaba de la siguiente manera 3 partidos de clausura al Silvestre Carrillo, un directivo del Mensajero inhabilitado seis meses por pegar al árbitro, 11 partidos a un jugador por pegar a un juez de línea, 6 a otro jugador por hacer la zancadilla al árbitro, 5 partidos a tres jugadores del Tenisca por insultar árbitro, 3 partidos a un jugador del Mensajero por negarse a salir del campo, dos a otro por incitar al público a agredir al árbitro, y uno a otro por agredir a un contrario. Además, el masajista del Mensajero es sancionado 13 partidos por pegar a un juez de línea. El partido tuvo que ser interrumpido en dos ocasiones por la actitud de los jugadores, y con el pitido final el público invade el terreno de juego con la intención de agredir al trio arbitral, quienes recibieron todo tipo de patadas y puñetazos. Tras abandonar el Silvestre Carrillo en un furgón policial, el árbitro tuvo que pasar parte de la noche en comisaria hasta que a las 2 de la mañana le dejaron salir para pasar la noche en casa de un amigo. A la mañana siguiente al dirigirse al aeropuerto para volver a Tenerife se da cuenta que un grupo de aficionados le persiguen, por lo que tuvo que llamar a la policía para que le escoltasen. Como consecuencia 48 partidos de sanción y 25.000 pesetas de multa, entre otras.

Ayer se disputaba la penúltima jornada de la Tercera División del grupo canario y volvía el derbi palmero, la victoria del Mensajero frente al Tenisca  asegura su plaza en los playoffs para luchar por el ascenso y deja a su eterno rival en zona de peligro.

En memoria de Tom, Clara y George Wharton

Habiendo tenido la tremenda suerte de haber sido seleccionado por Jason Dickinson para ser incluido en el libro del 150 aniversario de The Owls, WAWAW fans memories through the generation, me fascinó bastante leer que la primera persona mencionada era un tal Mr. Tom Wharton…

(Acerca de Mr. T. Wharton extraído del libro de Jason Dickinson).

“Parece apropiado que el primer episodio debería ser el de un aficionado tan entregado como Tom Wharton, que falleció en 1933 tras haber dedicado toda una vida al Wednesday. Lo que sigue es una entrevista con Tom en el Sheffield Mail en 1926”.

“Seguramente Tom Wharton sea el aficionado más fanático del Wednesday. Posiblemente también el hombre más feliz de Sheffield. No es un aficionado cualquiera, sino alguien que apoya al Wednesday en las buenas y en las malas. Durante 46 años ha asistido a todos los partidos que el Wednesday jugó en casa a excepción de uno solo. Esto fue debido a un problema grave de salud, pues hace falta que la cosa sea seria para impedir a Tom ir a ver jugar a su equipo. Alguna vez estando enfermo en la cama un sábado por la mañana se levantaba por la tarde para ir a Hillsborough. Pero esto solo son los partidos en casa, aún hay más. Tom ha seguido al Wednesday por casi todos los estadios de Inglaterra a excepción de solo tres. Por consiguiente el montón de programas de los partidos alcanza la altura un metro por lo menos, testigo de su paso con el Wednesday por diferentes ciudades. Los tres campos que le faltan aún son Stoke, Burnley y Newcastle.

El viejo Tom vive en el número 26 de Burnt Tree Lane en Sheffield, donde durante muchos años fue cristalero. Durante sus años de oficio fabricó miles de vasos y decantadores, ahora ya retirado de la cristalería y dedicando gran parte de su tiempo a contar historias y hazañas relacionadas con el Wednesday y en el Sheffield Arms Hotel, donde trabaja actualmente. Organizó una quedada en el hotel para ir ver la final de copa el sábado. El grupo partió hacia el estadio en el tren especial Sheffield mail, pero el viejo Tom no pudo conseguir una entrada para el partido. Aun así ha visto 27 finales de copa inglesa. La primera fue en 1890 cuando el Wednesday jugó contra el Blackburn Rovers y perdió seis a uno. Se trata de uno de los recuerdos memorables en la vida del viejo Tom. Era su primera vez en Londres, de la que aún habla hoy en día, a pesar de haber visto jugar al Wednesday en más de 1.500 ocasiones hasta entonces. El orgullo y emoción sobre el papel desempeñado por Hayden Morley, uno de los defensas del Wednesday, en la final aún no ha disminuido. Tom todavía habla del entusiasmo con el que la afición elevó a Morley a hombros tras la derrota.

Durante los primeros días de su afición por el Wednesday un grupo de unos 40-50 seguidores, incluido él mismo, siempre se reunían para ver jugar al equipo. Este grupo ha ido mermando su número con el tiempo hasta los ocho o nueve que quedan. Algunos de ellos se colocan en una esquina de The Kop cada sábado en los partidos que el Wednesday juega como local. Se les puede ver en la zona de Peristone Road en la “nueva grada”. Pero Mr. Wharton es sin lugar a dudas el más fiel y antiguo aficionado de todos ellos. Infinidad de veces son las que sea quedado sin voz de gritar, o de discutir en el campo con tipos el doble de grandes que él. No permite comentarios negativos sobre el Wednesday y cuando van perdiendo siempre dice que pronto van a remontar. Mr. Wharton tiene 72 años. Recientemente ha sido fotografiado junto a otros dos aficionados. Sus amigos son George Wood, de 69 años, y Mr. J. S. Redfern, de 74. Estos tres hombres han seguido a su equipo continuamente sin importar victorias o derrotas, los tres suman un total de 215 años. Mr. Wood es farolero y Mr. Redfern ha vivido en la “vieja tienda de morcillas” en Meadow Street durante 70 años”.

Habiendo leído lo anterior, más tarde descubrí en Twitter que Tom está enterrado en una tumba sin nombre en el cementerio de Wardsend, el cual está situado al final de la larga Livesey Street, detrás del Owlerton Stadium. Así que durante las pasadas Navidades, aprovechando mi tiempo libre, pensé que era buena idea buscar esta tumba oculta y olvidada del cementerio.

Tan pronto como cruzas el río Don a través del puente azul se puede ver gran parte de las lápidas de la gente que está enterrada allí, justo en frente a ti, bastante cubiertas por la maleza. Allí se localizan los restos de más de 30.000 hombres, mujeres y niños/as. Mientras se pasea a lo largo del camino hacia la cima de la pendiente uno puede ver cuán grande es realmente este lugar. De hecho, con todos los árboles que hay, difícilmente pueden verse los límites sin importar a qué dirección se mire. Merece la pena destacar también que Wardsend es uno de los dos únicos cementerios en Inglaterra que son atravesados y divididos a la mitad por una línea ferroviaria. Con lo cual hay que atravesar un segundo puente para llegar hasta la tumba de Mr. Wharton.

Sobre el cementerio… (extraído de https://wardsendcemetery.wordpress.com)

“Wardsend Cemetery, cementerio independiente no conectado a una iglesia, fue inaugurado el 21 de junio de 1857 como una ampliación del situado junto a St. Philip’s Church en Infirmary Road (actualmente demolido), después de que este se llenase por completo. De su propio dinero, el pastor Rev. John Livesey compró cinco acres de terreno en Wardsend y también contribuyó al coste de la construcción de una pequeña capilla y una casa para el sacristán.

Ambos cementerio y capilla, que fueron diseñados por los arquitectos locales Weightman, Hadfield & Goldie, fueron consagrados por el Arzobispo de York, Thomas Musgrave, el 5 de julio de 1859. Wardsend Cemetery tiene una particular influencia militar debido a su proximidad al acuartelamiento de Hillsborough.

En particular, en este cementerio descansan los restos de multitud de familias militares, además de muchas de las víctimas de la inundación de Sheffield de 1864. Otros epitafios de interés son varios dedicados a lectores de la Biblia, un miembro de la Iglesia Wesleyana de Philadelphia, el Secretario de la Asociación de Pesca con Caña de Sheffield, viudas denominadas como reliquias, y una referencia a un chico de 15 años que falleció trágicamente en un accidente en una mina de carbón.

Con el cambio de siglo, se habían realizado alrededor de 20.000 enterramientos y, llegados a 1901, dos acres más al otro lado de las vías fueron añadidos. Debido a esto, Wardsend Cemetery es uno de los dos únicos cementerios en Inglaterra atravesado por líneas de ferrocarril. El último entierro tuvo lugar en 1977, cuando se realizó el reentierro de los restos de una obra cerca de la catedral de Sheffield. El cementerio se cerró oficialmente en 1988. Sin embargo, desde mediados de la década de 1980, Wardsend Cemetery ha sido cada vez más descuidado, especialmente después de la demolición de la capilla y la casa de sacristán, dejando el cementerio prácticamente abandonado por la parroquia y las autoridades de la Iglesia.

Las autoridades locales asumieron la responsabilidad del mantenimiento del cementerio en 2010 y el Grupo de Amigos de Wardsend Cemetery ha jugado un papel importante en el mantenimiento y la investigación del cementerio en los últimos años”. Pasé una buena hora mirando y caminando a través de este fascinante bosque y tomando varias fotografías, incluyendo algunas del Estadio Hillsborough, que está a tiro de piedra y se puede ver si se sigue la corriente del río Don llegando hasta Scraith Wood, cerca de Herries Road, la cual tomo como inicio de mi camino de vuelta a casa…

El objetivo a largo plazo de todo esto no es solo publicitar en cierta medida Wardsend Cemetery y sus amigos, sino que también los aficionados del Wednesday le podamos ayudar y contribuir en todo lo posible y, con suerte, conseguirle una lápida en condiciones a Mr. Wharton, o al menos el reconocimiento que considero merece un aficionado como él. ¿Ojalá podamos comenzar una campaña de crowdfunding? Por solo £5 al año puedes convertirte en un amigo del cementerio, lo que también va destinado al mantenimiento general de Wardsend, además de otros beneficios que se incluyen. Se puede encontrar el formulario de solicitud en su página web.

Escribí el artículo anterior a principios de 2018 y pasaron 12 meses antes de que finalmente pudiera escribir el final de esta historia. Después de varias reuniones con Jason Dickinson, Howard Bayley y otros amigos de Wardsend, en el pub The Gardeners Rest, presentamos nuestro plan para recaudar £1.500 para la lápida, el suelo de la tumba y un letrero para colocar en el entrada al cementerio. Jason usó sus contactos en el Sheffield Wednesday para conseguir que el club pusiera el enlace de la campaña de crowdfunding en el sitio web del club y en el programa del día del partido, lo que llevó a los aficionados del Wednesday a donar la mayor parte del dinero que se necesitaba. El artículo que escribí también se incluyó en el periódico Sheffield Telegraph el 1 de febrero, y luego, en junio, Jason envió una versión actualizada a The Sheffield Star, una vez se había recaudado todo el dinero.

En nuestra última reunión decidimos lo que realmente se iba a escribir en la lápida. Agradecemos enormemente a Howard que lo organizó todo para que se hiciera y se ajustara a lo acordado (¡no es una proeza, ya que el cementerio se encuentra al costado de una de las muchas colinas de Sheffield!). Exactamente 12 meses después de mi primera visita, la tumba tiene ahora la lápida que creo que la familia Wharton se merece, 85 años después de la muerte de Tom. Debemos dar las gracias de corazón a todos aquellos que donaron para la campaña. A solo un corto paseo a pie desde el estadio de Hillsborough, realicé mi primera visita desde que se instaló la lápida y allí  coloqué un ramo de flores antes del partido en casa del miércoles contra Preston North End. Un partido del que estoy seguro que el viejo Tom se habría sentido orgulloso, una demostración de profesionalidad y fútbol que le dio a The Owls una victoria por 1-0, los primeros 3 puntos desde hacía un tiempo.

No es ciertamente una historia habitual y tampoco algo en lo que alguna vez pensé que estaría involucrado hace un año, pero he encontrado buenos amigos en Jason, Howard y los amigos de Wardsend, así que espero que esta no sea la última vez que compartimos una pinta juntos en el pub The Gardeners Rest. Echad un ojo a la cuenta de @WardsendCem en Twitter para los próximos eventos de 2019, especialmente el 23 de junio. Hay infinidad de historias fascinantes que contar sobre las personas cuyos restos descansas allí. Además, hay planes para hacer obras en este tramo de la orilla del río Don, que forma parte de Don Valley Way, conformando una caminata de 29 millas entre Doncaster y Sheffield, con senderos circulares en el camino. Pero lo más importante para mí es que conduce a Kelham Island, que tiene muchos cafés que sirven desayunos y los mejores pubs de real ale, una manera perfecta de terminar un paseo por la naturaleza en el centro de la ciudad más verde de Europa.

Glenn Poulton (@PoultonOwl) 

In lasting memory of Tom, Clara and George Wharton.

Having been lucky enough to have been selected by Jason Dickinson to be in The Owls 150th anniversary book, ‘WAWAW fans memories through the generation’, I was quite fascinated to read the first person mentioned was a Mr. Tom Wharton…

(Mr. T. Wharton from Jason Dickinson’s book).

“It seems fitting that the first supporter profile should actually be a dedicated fan called Tom Wharton, who passed away in 1933 after devoting his life to Wednesday. The following is an interview with Tom in the Sheffield mail in 1926”.

“Surely old Tom Wharton is The Wednesday’s most enthusiastic supporter. And incidentally the happiest man in Sheffield. He is no ordinary supporter, but a supporter who sticks to Wednesday thick and thin. For 46 years he has attended every home match except one The Wednesday have played. The exception was caused through a somewhat severe illness but Tom will let no ordinary illness interfere with his visits to see his team play. He has been ill in bed of Saturday mornings and has got up in the afternoon to get to Hillsborough. But it is not only home matches he has seen. He has been on every ground in England except three with The Wednesday. And he has a pile of programmes three feet high at least, issued in connection with the Wednesday club in different towns. The three grounds he has yet to visit are Stoke, Burnley and Newcastle.

Old Tom lives at 26 Burnt Tree Lane, Sheffield and for many of a great year was a glass cutter. He has made some thousands of glass tumblers, and decanters, but is now retired and spends most of his time telling tales of derring-do in connection with The Wednesday and at the Sheffield Arms Hotel, Meadow Street, where he is now employed. He organised a party from the hotel to see the cup final on Saturday. The party went down by the Sheffield mail special train, but old Tom had not got a stadium ticket and did not get to see the match. But he has already seen 27 English Cup Finals. His first was in 1890 when The Wednesday played Blackburn Rovers and was beaten by six goals to one. That is a memorable occasion in old Tom’s life. It was his first visit to London, and the one he still talks about, in spite of having seen The Wednesday play over 1,500 times, before and since. His delight in the part played by Hayden Morley, one of The Wednesday backs, has not yet subsided. He stills talks of the enthusiasm with which the crowd carried off Morley shoulder high after the struggle.

In the early days of his support for The Wednesday a party of about 40 or 50 enthusiasts, including himself, always banded together to see the team play. These enthusiasts have gradually dwindled in number until there are only eight or nine of them left. Some of them assemble in one corner of the Kop each Saturday when The Wednesday are playing a home match. They stand on the Penistone Road end of the ‘new stand’. But Mr. Wharton is doubtless the most consistent and oldest supporter of the lot. He has yelled himself hoarse times without number and has argued in the ground with men twice as big as himself. He will hear nothing against his The Wednesday and when they are down he says they will soon be up. Mr. Wharton is 72 years-old. Recently he and two other supporters had their photographs taken. His friends are George Wood, aged 69, and Mr. J. S. Redfern, aged 74. These three men had followed the fortunes of the team through thick and thin, their ages are total 215 years. Mr. Wood is a lamplighter and Mr. Redfern has lived at ‘the old black pudding shop’ in Meadow Street for 70 years.”

Having reading this I later found out via Twitter he is buried in an unmarked grave at the Wardsend cemetery which is located at the end of the seemingly never ending Livesey Street, behind Owlerton Stadium. So over the Christmas period with a bit of spare time I thought I’d seek out this once forgotten hidden Cemetery and check it out for myself.

As soon as you cross over the River Don via the blue bridge you can see many of the head stones of the people who are buried there, right in front of you, all being overgrown by nature. Over 30,000 men, woman and children have their final resting place here. As you walk along the path to the top of the incline you begin to see how big this place actually is and with all the trees that now stand there you cannot see the end whichever way you look. It’s also worth noting that Wardsend is 1 of only 2 cemeteries in England that has a railway line running right through the middle of it, so you have to cross a 2nd foot bridge to the top side where you find the resting place of Mr. Wharton.

About the cemetery… (taken from the website https://wardsendcemetery.wordpress.com).

“Wardsend Cemetery, a detached churchyard, was opened on 21st June 1857 as the expanded burial ground for St. Philip’s Church on Infirmary Road (now demolished), after its own churchyard became overcrowded. At his own expense, the vicar, Rev. John Livesey, bought five acres of land at Wardsend and also contributed to the cost of building a small chapel and a sexton’s house.

The cemetery and the chapel, which was designed by Weightman, Hadfield and Goldie of Sheffield, were consecrated by the Archbishop of York, Thomas Musgrave, on the 5th of July 1859. Wardsend Cemetery has a distinct military influence due to its close proximity to Hillsborough Barracks.

Notably, the cemetery is the final resting place of multiple military families, and of many of the victims of the 1864 Sheffield Flood. Other epitaphs of interest are dedications to a number of Bible readers, one member of the Philadelphian Wesleyan church; the Secretary of Sheffield Angling Association, widows referred to as relics, and a reference to a 15 year old boy was tragically killed in a colliery accident.

By the turn of the century, some 20,000 interments had taken place and in 1901, a further two acres of land on the other side of the railway were added. Because of this, Wardsend Cemetery is one of only two cemeteries in England with railways running through them. The final burial took place in 1977, when the re-interment of remains from a building site close to Sheffield Cathedral took place. The cemetery was officially closed in 1988. Since the mid-1980s however, Wardsend Cemetery has been increasingly neglected, especially following the demolition of the chapel and sexton’s house, leaving the cemetery more or less abandoned by the parish and church authorities.

The local authority took responsibility for the maintenance of the site in 2010 and The Friends of Wardsend Cemetery Group have played a large part in the maintenance and research of the cemetery in recent years”. I spent a good hour looking and walking through this fascinating woodland and taking various pictures including some of Hillsborough Stadium, which is only a stone’s throw away and can been seen if you follow the River Don up stream and then up to Scraith Wood near Herries Road, to which I use to make the rest of my walk home…

The long term goal of all this is not only to bring publicity to The Wardsend Cemetery and its friends, but also Wednesdayite’s can give whatever we can and hopefully get Mr. Wharton the head stone, or at least the recognition, I feel a fellow devout Wednesdayite deserves. Hopefully we can maybe start a crowd funding page? For just £5 a year membership you can also become a friend of the cemetery which will also go towards the general up keep of Wardsend plus other benefits for you. You can find the application form on the website. I wrote the above piece in early 2018 and it took the full 12 months before I can now finally write the ending to this story. After several meetings with Jason Dickinson, Howard Bayley and various others from friends of Wardsend, in The Gardeners Rest pub, we set out our plan for raising £1,500 for the headstone, top soil for the grave itself and a sign to be fitted at the cemetery entrance. Jason used his contacts at Sheffield Wednesday to get the club to put the crowdfunding page and story on the website and match day programme, which lead to the Wednesdayite group donating most of the money that was needed. The piece I wrote was also used in the Sheffield Telegraph newspaper on February 1st, and then in June, Jason gave an updated version to The Sheffield Star, once the money was raised.

At our final meeting we decided what was actually going to be wrote on the headstone and with huge thanks to Howard who organised it to be made and fitted, (no mean feat considering the cemetery is on the side of one of Sheffield’s many hills!) Exactly 12 months on from my first visit, the grave now has a headstone that I believe the Wharton family deserve, 85 years on from Tom’s death. A huge thank you must go to all who donated. With it only being a short walk from Hillsborough stadium, I paid my first visit since it was put in place and laid a bunch of flowers before Wednesday’s home game against Preston North End. A game that I’m sure old Tom would have been proud of, a workmanlike performance earned The Owls a 1-0 win, our first 3 points for a while.

Not the usual story and certainly not anything I ever thought I’d be involved in 1 year ago but I’ve made some great friends in Jason, Howard and the friends of Wardsend so I hope this is not the last time we all share a pint together in The Gardeners Rest pub. Do check out @WardsendCem on Twitter for forthcoming events in 2019, especially one on the 23rd of June. So many fascinating stories to be told of the people who have their final resting place here. Plus on going plans to turn this stretch of the bank on the River Don, part of the Don Valley Way, which is part of a 29 mile walk between Doncaster and Sheffield, with circular heritage trails along the way, but most importantly for me it leads to Kelham Island that in a morning has plenty of cafes that serve breakfasts and the best real ale pubs, a perfect way to end a stroll through nature in the middle of Europe’s greenest city.

Glenn Poulton (@PoultonOwl) 

UN LUNES POPULAR Y REPUBLICANO

Estamos de acuerdo que un lunes no es día de fútbol. Partimos de esa base, pero siempre está bien empezar la semana con algo que nos guste y nos haga más ameno este día que algunos lo tenemos cruzado. Observamos la semana con un poco de vértigo aún sin asimilar lo que hemos hecho el finde, con alguna canción en la cabeza, una charla rondando en nuestros pensamientos (eso si aún somos capaces de razonar) o intentando organizarnos los próximos días de la mejor manera posible, la más conveniente. O igual no, porque ya lo dijo Menotti: “El que cruza el jardín evitando el ángulo de 90°, pisa la flor y llega más rápido. Si lo recorre tarda más pero no daña la flor”.

La primavera ya se hace notar y en Barcelona el tiempo anda un poco loco, combina días con un sol esplendoroso y lluvia que en algunas ocasiones deriva en piedra. En uno de los barrios obreros de la ciudad se organiza un partido con un carácter singular. En la Verneda juega el Club Esportiu Júpiter y disputará un internacional amistoso contra el Clapton Football Club londinense. Parece un fixture bastante random, pero todo tiene un motivo y este parece bastante especial. El Júpiter tiene una historia y una idiosincracia como institución.

Fundado por los trabajadores de las fábricas de Poblenou, “el Manchester catalán”, el club se le ha relacionado siempre con los movimientos de izquierdas, el anarquismo y las dificultades vividas durante su historia centenaria. El escudo del club combina un estrella con la senyera, por lo que nunca fue del agrado de la derecha española durante el siglo pasado y fue reprimido durante las dictaduras de Primo de Rivera y de Franco. Además, durante la dictadura franquista, el club fue obligado a cambiar de escudo e incluso de nombre, siendo el CD Hércules. Aún habiendo perdido las raíces con su barrio de origen, el Júpiter viste esta extraña y genuina combinación de colores para un equipo de fútbol: el grana y el gris, siendo un caso muy particular en el panorama futbolístico mundial.

Por otra parte, el Clapton Football Club ha saltado a la fama a nivel internacional a sus 142 años  de recorrido debido a su camiseta alternativa, lanzada a principios  de temporada a modo de tributo a las Brigadas Internacionales que actuaron en algunos escenarios de la Guerra Civil española. Lleva los colores de la bandera republicana así como el lema ‘No pasarán’, tan ligado a la Pasionaria. La camiseta fue un éxito de ventas rotundo, tanto que agotaron existencias y quedaron acumulados pedidos realizados en todo el mundo. Los valores que el Clapton ha adoptado son la lucha contra el fascismo, el racismo, la xenofobia, el sexismo y la homofobia.

Con este contexto, el Ajuntament de Barcelona ha querido homenajear la Segunda República y bajo los actos de la #PrimaveraRepublicana se ha procedido a dar cabida este encuentro entre dos equipos que representan unos valores en particular dentro del mundo del fútbol, con un simbolismo que trascienden lo que pase en el terreno de juego. Sus aficionados lo han convertido en una fiesta y en una oportunidad para encontrarse y celebrar que ellos son representantes del fútbol popular. En Londres y en Barcelona.

Texto: Groundhopper Barcelona

Fotos: Manolo García

Tigres vs Houston Dynamo

La CONCACAF Champions League es la máxima competición de clubes de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. Año tras año los campeones y subcampeones de cada país de la región se clasifican en automático y el campeón de dicho torneo representa a la Confederación en el Mundial De Clubes.

En México, nuestro club Tigres UANL, participa en esta edición del torneo gracias a su campeonato de Liga obtenido en diciembre del 2017 ante el rival odiado de la ciudad, Rayados de Monterrey, a quien se derrotó por marcador 3-2 global y se coronó en calidad de visitantes, en una inédita e histórica primera Final de Clásico Regio en Liga Mx.

El pasado martes 12 de marzo Tigres jugaba la vuelta de la serie de Cuartos de Final ante el Dynamo de Houston, de la MLS y a quien se había derrotado en la ida por marcador de 2-0.

Ahora en casa, la hinchada se preparó con anticipación para recibir al equipo, comandados por la barra Libres y Lokos (considerada la mejor barra de México y una de las mejores del continente) se organizó un pasillo de recibimiento cuando el autobús del equipo llegara al estadio Universitario para el partido.

La respuesta fue espectacular, cientos de hinchas se reunieron y entre bengalas, banderas, rollos de papel, murga y cantos de aliento se recibió al equipo como nunca antes se había visto en México. Cabe señalar que la Liga Mx, por cuestiones de reglamento prohíbe el uso de bengalas, banderas con frases de aliento, papel picado y rollos en las tribunas, por lo que la hinchada de Tigres aprovecha este tipo de torneos internacionales para llevar de vuelta el color a las gradas y hacer recibimientos de primer nivel.

Al inicio del partido el recibimiento fue igual de espectacular, el estadio alentó al equipo a una sola voz y miles de rollos cayeron desde el anillo superior del estadio, era una fiesta total y sin duda la afición comenzaba a jugar su partido desde ya.

Al final Tigres logró una victoria por marcador de 1-0 (3-0), con gol de Carlos Salcedo, seleccionado mexicano proveniente del Eintracht Frankfurt de Alemania y refuerzo para esta temporada.

Ahora Tigres se enfrentará al Club Santos, también de México en busca de su pase a la final del torneo, en la otra llave de semifinales está Rayados de Monterrey, y en caso de que ambos avancen se podría dar nuevamente una Final de Clásico Regio, ahora con tinte internacional.

Aunque el camino aún es largo, la hinchada y jugadores sueñan con el título del torneo, el cual sería el primero de carácter internacional para el club luego de que se ha negado en tres recientes ocasiones, al perder dos finales de CONCACAF, ante el América y Pachuca de México, y una más de Copa Libertadores ante River Plate.

¡Vamos Tigres!

Frente Tigre 98