Moscow por Boogie

Vladimir Milivojevich conocido como Boogie nació en 1969 en Belgrado, capital de Serbia y en aquella época parte de Yugoslavia. Actualmente reside en Brooklyn. Sus amigos empezaron a llamarle Boogie por el aterrador Bogeyman (aquí diríamos que es el equivalente al coco) de tantos cuentos de miedo.

Hoy en día es uno de los fotógrafos más conocidos y cotizados del mundo, es muy habitual verlo en campañas de publicidad de Nike y Puma entre otras marcas. Ha viajado por medio mundo y fotografiado los barrios más peligrosos del mundo. Desde Kingston a Sao Paulo pasando por Estambul o Moscú. Pandilleros, ultras, skinheads, traficantes, yonkis, prostitutas, mendigos…

Su primer libro fotográfico fue en 2006 llamado It´s all good, sobre el otro lado de Nueva York donde las armas y las drogas son el pan de cada día en los barrios de Brooklyn y Queens. Le seguirían Sao Paulo, Boogie, Istambul, Belgrade belongs to me, A Wah do dem y el que he adquirido estos días Moscow.

Moscow tiene 128 paginas y tapa dura, sus fotografías representan lo que es la ciudad moscovita, o una parte de ella, ya que tiene unos 12 millones de habitantes.  Fotos de un paisaje brutal, el día a día en una dura ciudad. Una ciudad de hooligans, ​​tatuajes, pandillas, boxeo, ruinas, edificios…

“La primera vez que visité Moscú, sentí que había encontrado a mi tribu. Una tribu grande, poderosa y pérdida. Nosotros los serbios siempre considerábamos a los rusos como nuestros hermanos cristianos ortodoxos, nuestros amigos y protectores históricos.

Cuando los conoces, los rusos son muy fríos y reservados. Pero cuando te conocen, te darán todo. Los rusos son muy fuertes: caminando por Moscú, ¡ves a gente de 50, 60, 70 años de edad que podrían arrancarte la cabeza!

Cuando estoy en una ciudad extranjera, disparo como un loco. Camino y tiro 15 horas al día. Moscú es enorme; Es muy difícil cubrirlo fotográficamente. Es difícil hacerle justicia. Creo que, con este libro, solo arañé la superficie”.

Mar del Plata cervecera

Siempre se dice que todo tiempo pasado fue mejor, pues yo vengo a romper ese dicho ya que este no es el caso de Mar del Plata. La “ciudad feliz”, la perla del Atlántico de Argentina, la que elije todo argentino para pasar sus vacaciones y gastar sus ahorros de todo el año. Cuna de grandes deportistas como Guillermo Vilas, Mono Burgos, Juan Esnaider, sede del mundial 78, anfitriona de grandes bandas como Queen y The Police. La ciudad con la tasa más alta de desocupación y suicidios, la ciudad que se paraliza con el derby de basket (Quilmes y Peñarol). Capital nacional del surf, capital nacional del sweater y desde hace unos años capital nacional de la cerveza artesana.

Mar, playas, sierras, joyas arquitectónicas, excelente gastronomía y ahora debemos sumarle el boom de la cerveza que se apoderó de la ciudad y llegó para quedarse.

Lo que se está viviendo hoy es un sueño para los que amamos esta hermosa bebida de burbujas, muy europeo, bares por todos lados abiertos desde tempranas horas (10 am es lo permitido),no es que uno sea un borracho pero en estas épocas veraniegas en el hemisferio sur a veces es placentero desayunar una doble IPA.

Oasis,The Verve,The Smiths son algunas de las bandas sonoras de esos momentos, mientras se pasa el rato con colegas, amigos, compañeros de trabajo o con alguna señorita. Cumpleaños, casamientos, despedidas de solteros, la cerveza es testigo de las cosas lindas de la vida (nota de color, yo le pedí casarse a mi novia en un cervecería de más de 40 canillas).

Para arrancar a hablar de las cervezas marplatenses debemos referirnos a la cervecería ANTARES.

Antares es la cervecería más antigua de la ciudad, en el 2018 cumplió sus primeros jóvenes 20 años. Fueron los que nos enseñaron y educaron a beber, antes creíamos que solo existían tres gustos, rubia, negra y roja. Pero ellos nos abrieron y modificaron el paladar cervecero con lo que hoy somos una ciudad exigente a la hora de beber.

Ipa, Apa, añejadas en barricas, con whisky, con miel, con dulce de leche, estos son algunos de los gustos que se hacen e hicieron. Hoy cuentan con cinco locales en la ciudad y decenas más a lo largo y ancho del país, ya es una marca registrada de la ciudad, uno no puede venir a Mar del Plata sin haber ido a la Cervecería Antares. Por cierto cuentan con un tour por la fábrica donde explican todo el proceso de fabricación, después uno se puede quedar bebiendo en el hermoso bar de la fábrica.

La comida es bastante básica, pizzas, tapeo y algún que otro pescado, pero lo que más suele salir son las “papas Antares” (o papas irlandesas), cubiertas con una rica salsa de queso con verdeo y panceta.

Otra de las cervecerías de la ciudad es CHEVERRY.

Una vieja receta de la abuela hizo que a estos hermanos les picara la curiosidad de cocinar cerveza casera. Excelente cerveza, de las mejores del país, excelente la comida y ambiente. Sus locales tienen la particularidad de tener forma de barril y mesas largas compartidas.

Otro punto a favor es la utilización de las famosas pintas inglesas (nonix), que para mí al ser narigón es una ventaja ya que al tener el vaso una boca grande me entra toda la cara para poder beber más cómodo.

La empresa está en constante crecimiento, se están abriendo cada vez más locales en todo el país y hace poco, al igual que Antares, abrieron el bar de la fábrica donde se pueden degustar sabores que no están a la venta en ningún local salvo ahí.

Stefan Edberg

Furna Atlántica

Situado en el principio o en el final según se mire, de la conocida Costa da Morte encontramos una pequeña y preciosa villa marinera llamada Caión. Dicha villa del ayuntamiento de A Laracha situada a unos 22km de A Coruña fue un importante puerto ballenero en el pasado, ahora más conocida internacionalmente por el surf.

En el paseo encontraremos Furna Atlántica, un bar-restaurante con dos pisos, unas vistas privilegiadas y una terraza perfecta para un buen desayuno. En la parte de abajo se encuentra la barra, la cocina, los baños y unas mesas. Al subir las escaleras encontramos unas seis mesas con vistas al Atlántico con una carta de productos frescos y de calidad en la que encontraremos unas buenas almejas a la marinera, zamburiñas, pulpo a la plancha con arroz thai, chipirones con crema de patata o lomo de vaca con maduración de 30-45 días, entre otras cosas. Además fuera de carta callos, bacalao a la gallega, carne asada etc.

Lo que probamos todo muy bueno, con unas raciones acordes a su calidad/precio y el trato fue muy amable, una cosa importante a la hora de ir comer fuera de casa. Para repetir.

AKERBELZ

Todo empezó un frío febrero de 1985, cuando el poeta salvaje Karmelo Iribarren fundó este bar con forma de cueva y vigas de madera. Un bar de culto en Donosti desde los años 80 por su música, emplazamiento en las faldas del Monte Urgull y esas vistas a la bahía donostiarra. Su nombre viene de la mitología vasca, ese macho cabrío adorado por las brujas.

Yo siempre tuve en mente que si este bar se libraba alguna vez, iría a por él. Así fue como el 7 de junio de 2013, empezó mi andadura en el Akerbeltz.

Cuando lo abrí tenía claro lo quería reflejar en el local, mis gustos hacia la música negra y mi pasión por la cerveza artesana.

Contamos con más de 20 referencias de craft beer, tanto locales como internacionales que vamos rotando diariamente. En cuanto a la música siempre intentamos mimarla mucho, temas de soul, funk, r&b, rocksteady, garage, britpop… Somos la sede también de un weekend trimestral de reggae y soul llamado Feel The Rhythm.

Las birras artesanas para nosotros son algo indispensable, me intento mover por medio mundo para conseguir las últimas novedades y traer el producto lo más fresco posible, IPAs, Lambics, Stouts, Sours, Goses, Pale Ales… De nuestras birras favoritas están brewerys como Laugar, Basqueland, Soma, Verdant, Wylam, Cantillon, Other Half, The Veil…

Durante estos cinco años que llevo al timón de este bar, hemos sido mencionados por varios periódicos, revistas de USA y de Australia. Así como por varias webs cerveceras, lo que nos anima a seguir con más fuerza.

Se dice que ” Es la esquina mejor situada de Donostia. Buena birra, música con gusto y unas vistas que merecen la pena, sobre todo cuando cae el sol”.

Agradecer a Izquierda Casual su interés por querer publicar esta reseña de nuestra pequeña cueva.  Os esperamos con mucho lúpulo y buena música. 

SUBIDA A IRUMUGARRIETA

Aprovechando estos días de fiesta y con la intención de hacer algo de ejercicio para quemar un poco los excesos acumulados en el cuerpo, decidí realizar junto a otros 2 colegas la ascensión a Irumugarrieta. Está situado a unos 54 km de Iruña y tiene 1431 metros de altitud.

Emprendimos temprano la subida desde los rasos de Albi con una acogedora temperatura de unos 0 grados y la naturaleza helada por todas partes. El comienzo de la ascensión no es muy complicado ya que la inclinación no es muy pronunciada y los senderos a través del bosque Aralar están bastante bien, salvo algún que otro tramo en el que las rocas hacen presencia dificultando la pisada. Tras atravesar el bosque en cerca de una hora, llegamos a la explanada previa a la ascensión de la cima donde no hay ningún árbol y donde todo es bastante liso, y el camino agradable. La parte dura es la coronación de la cima donde tienes que andar con mucho ojo para pisar, ya que en todo momento te encuentras caminando sobre rocas, llegando a tener que apoyar en muchas ocasiones las manos. Una vez arriba, paramos para comer y disfrutar de las vistas. Tuvimos la suerte de tener un cielo sin apenas nubes y poder observar como la niebla tapaba toda la comarca de Iruña. Así como poder divisar los Pirineos navarros a lo lejos.

Tras disfrutar de lo más alto, decidimos emprender la bajada por una zona diferente a la que habíamos coronado la cima y debido a la similitud del paisaje nos perdimos teniendo que dar más vuelta de la esperada. La bajada es muchísimo más complicada que la subida, debido a las rocas por las que hay que bajar extremando las precauciones para no caerse.  Una vez pasado este tramo todo se hace mucho más sencillo, te adentras por el bosque entre hayas y robles, un paisaje típico de la tierra Navarra.

Con las piernas cargadas tras casi 5 horas de ruta, 16 km y un de desnivel positivo y negativo de 735 metros, tocaba volver a casa con los deberes hechos y la gratitud de haber conseguido el objetivo.

Txorimalo

Eastern Winds (Parte 3.)

Cuando pusimos el primer pie en nuestro nuevo emplazamiento, sabíamos que sería el colofón perfecto para nuestro viaje. Al descender del Tren Flecha Roja y atravesar la estación de Leningrado (Moscú), se respiran otros vientos, bastante diferentes a los de St. Petersburgo.

Rápidamente nos dirigimos a nuestro hotel, situado junto al museo de la historia del espacio en Prospekt Mira. Era un hotel construido en 1979 para los juegos olímpicos de Moscú. Algo antiguo en sus instalaciones y en su funcionamiento, pero recomendable “calidad-precio”. 

MOSCOW - Arco Triunfo

El día de llegada, con el cansancio acumulado de los desbarajustes del día anterior, y la falta de sueño en el tren flecha (Priviet camarero!, otra de Jack Daniels), decidimos descansar en nuestra habitación y disfrutar de las instalaciones del hotel (grandes salones, piscina, spa…) hasta la tarde, donde hicimos un reconocimiento del barrio. Como dije en la parte anterior, en Moscú, cambió radicalmente el paisaje. Sin ir más lejos, a unos 15 minutos a pie teníamos Craft Domination, un conocido restaurante/cervecería de los Hooligans del Spartak. El público de la misma era de todo pelaje y condición. No esperéis encontraros un bar de ultras “typical spanish”, es un restaurante de buen nivel, con buenos precios y, aparentemente, buena comida (servidor, finalmente, no pudo degustar las bandejas de carne) donde cualquier ciudadano, familia, etc. puede pasar un rato agradable.

Fue salir del hotel y comenzar el festival de Stone Island, CP Company… mucho chandal, y mucho Rusultras (Marca de ropa de los chicos del Spartak). Eso si, si alguien pensaba que era un barrio exclusivamente de estos chicos tan majos, que se desengañe. De hecho los primeros hooligans que avistamos eran del CSKA. Dimos una vuelta por la plaza del Arco del Triunfo que visitaríamos otro día con más detenimiento, y contemplamos uno de los monumentos más impresionantes de la ciudad, El obrero y la koljosiana, ademas del pabellón soviético que se instaló en la expo de Montreal 67. Ya con la noche encima, cogimos el metro (Con algunas de las paradas más profundas del mundo) y nos dirigimos a la zona centro a hacer un reconocimiento del terreno. Nos bajamos en alguna parada cercana a la Plaza Roja (La memoria me falla). Visitamos la Plaza de Marx, cercana a dicha plaza, y nos llevamos el chasco del viaje. Desafortunadamente, había un festival de equitación en la Plaza y no pudimos disfrutar de su inmensidad. Aún así su belleza es indiscutible. En los aledaños, en la tumba del soldado desconocido, disfrutamos de un cambio de guardia de lo más singular. El día siguiente había un homenaje a los veteranos de la Gran Guerra Patria y el cambio de la noche anterior fue diferente a lo habitual. Decidimos cenar algo rápido y dirigirnos al hotel para descansar. Quedaban días muy largos. Cabe destacar que el movimiento hooligan moscovita sí se hacía notar. Innumerables pegatinas y pintadas en la zona centro. Y buenos grupos de jóvenes de distintos equipos. Gente, aparentemente, muy preparada en el ring. Pero eso ya lo sabíamos.

MOSCOW - Plaza RojaMOSCOW - Tumba Soldado Desconocido

A la mañana siguiente, después del atracón correspondiente en el buffet, nos dirigimos de nuevo a la Plaza Roja. Vimos el homenaje oficial a los caídos que comentaba anteriormente y presentamos nuestros respetos en el Mausoleo de Lenin. Muchos rusos venidos de varios pueblos y ciudades aguardaban la larga cola (No solo turistas curiosos). La mayoría de los presentes se detenía ante Stalin, muchos con lagrimas, y depositaban fotos o se hacían fotos en su tumba (Situada en el exterior, junto a todos los dirigentes del Partido Comunista de la Unión Soviética, sin mayor distinción que el resto, a petición suya). Cuando entras en el interior, donde yace Vladimir Ilich Ulianov, te embruja un cúmulo de sensaciones. El silencio sepulcral, las lágrimas de muchos hombres y mujeres rusos al entrar, la marcialidad de los soldados que lo custodian. Uno de los momentos más emotivos de nuestro viaje, sin duda. Teníamos delante a una de las mentes mas brillantes que ha dado la humanidad. 

Salimos con sensación de habernos teletransportado a un pasado no tan lejano y, rápidamente, nos dirigimos a visitar varios cementerios de la capital. En estos había monumentos a la resistencia, a la gran guerra patria, etc. Como curiosidad, comentar que dimos con el nicho de L. Pavlichenko, francotiradora y heroína soviética, y la tumba de Ramón Mercader, comunista catalán que ajustició a L. Trotsky en México. Anécdotas y folklore político al margen, y agotados, volvimos a la zona del hotel donde cenamos y tomamos algo para finalizar el día.

Bien prontito sonaba el despertador. Desayuno continental y en marcha. Ibamos a disfrutar de todos los pabellones a la amistad con diversos países que se sitúan en la zona de la cosmonáutica, junto al arco del triunfo  cercano al hotel. De nuevo construcciones asombrosas, y oro en todas las fuentes. Aprovechamos para visitar el museo de la carrera espacial, donde se relatan todos los logros en la materia. Es una pasada, para quién esté mínimamente interesado en cualquier aspecto de la ingeniería espacial. No solo a nivel histórico, sino también técnico. De hecho hay dos museos diferentes de este campo en esta misma zona.

MOSCOW - CosmonauticaMOSCOW - Museo Cosmos BMOSCOW - BOSTOK

Prácticamente agotamos buena parte del día relacionándonos con el espacio, pero pudimos aprovechar la tarde visitando también algunas de las 7 hermanas de Stalin. Los rascacielos más espectaculares de Moscú. 

El día siguiente pusimos rumbo, en metro, al Parque Gorki. El recinto es una maravilla para disfrutar de un poco de aire puro en plena capital. Y entre sus diferentes atracciones, pudimos visitar la zona del museo de las estatuas. Se trata de un museo al aire libre, donde se conservan parte de las estatuas soviéticas que cayeron con la perestroika. Todo un símbolo histórico. Y otro más de la permanente contradicción que viven los rusos. No era poca la gente que se acercaba a ver las estatuas de Lenin, Stalin, etc. Las derribaron con entusiasmo con la entrada del capitalismo pero, por desgracia para ellos, ahora muchos echan de menos los años dorados de la Unión Soviética.

MOSCOW - Parque Estatuas

Tocaba unos aperitivos y comimos posteriormente en un restaurante mexicano junto al parque. La relación calidad-precio no dejaba de sorprendernos. Disfrutamos un poco más del buen tiempo en la zona, visitando algunos monumentos y plazas de los alrededores y volvimos al hotel por la tarde. Había que recargar pilas para posteriormente dirigirnos a la zona universitaria, donde alucinamos con las instalaciones y los edificios (Incluida otra de las 7 hermanas). Ya con la noche bien entrada, nos dirigimos a la colina de los gorriones o Colina Lenin, como también se le conoce. Es uno de los puntos más altos de Moscú y desde donde se pueden contemplar unas vistas impresionantes de toda la ciudad. Esa noche había una reunión de un motorclub ruso y conciertos al aire libre en la colina. Otro sitio recomendable para quien visite esta ciudad. 

MOSCOW - Universidad

Nos quedaban apenas dos días e íbamos a aprovecharlos de la mejor manera posible. El día antes de marcharnos nos dirigimos a un campo de tiro. Contaban con mucho material de la segunda guerra mundial y fotos donde se veían personalidades de diferentes lugares disparando en el campo. Entre ellos Jeff Monson, con bastante más reconocimiento en el Este de Europa que en América.

Pudimos disparar con Glock, Dragunov (Rifle francotirador soviético) y AK47. En Rusia son típicas estas excursiones a campos de tiro. Prácticamente toda la gente sabe disparar. Nos sorprendió que nos ofrecieran una excursión para disparar con un tanque soviético t-34. Nos quedamos flipando. El precio era alto, pero se quedó pendiente para la asegurada próxima visita al país. Tras demostrar durante toda la mañana la destreza con el dragunov, con felicitación incluida del instructor de tiro (No miento), un tipo, por cierto, con tatuajes un tanto “alemanes” si se me permite la expresión. Cosa que contrasta con el carácter nacionalista ruso, máxime en moscú. Aquí hay que dejar clara una cuestión respecto a los hooligans rusos (y en general sobre la sociedad). Son nacionalistas, son eslavos, reclaman su historia zarista, pero también la soviética. Defienden a Stalin. Sienten una admiración brutal por Putin. Y, al contrario de lo que se suele pensar, no tragan la idea de “nazismo” a la alemana. Aunque haya algunos grupos de carácter fascista o extremadamente nacionalistas, sus abuelos combatieron a los nazis. No hay que olvidarlo. Los nazis les invadieron. Es algo que cuesta mucho entender por estos lares, pero que si analizas la historia no es tan extraño. Esto no quita que existan nazis “a la alemana” declarados. Pero ni mucho menos es la tónica dominante.

MOSCOW - Campo tiro

Dicho esto, era día de fútbol. ¿Os pensabais que íbamos a ir a Rusia y no íbamos a ver ningún partido? De eso nada. Ni más ni menos que un derby de Moscow. Spartak vs Dynamo. 

He de decir que el Spartak es nuestro equipo predilecto en Rusia. Es una contradicción importante, era el equipo que más cara planto al comunismo. El CSKA, por contra, era el equipo del ejercito rojo. Pero que le vamos a hacer. A nosotros nos gusta el Spartak y que mejor que un derby para probar, por primera vez, el sabor del futbol ruso.

Teníamos posibilidad de contacto con algún miembro de Fratria (Grada que engloba a la mayoría de grupos del Spartak), pero decidimos ir por nuestra cuenta. Pudimos pillar un par de entradas junto a la grada visitante, donde se situarían los Capitals del dynamo.

Con el tiempo un poco justo nos dirigimos al estadio. La verdad que ambiente inmejorable. Una cantidad de policía militar desmesurada, que hacía prácticamente imposible el enfrentamiento directo entre grupos, y una cantidad, más desmesurada, aún de hooligans. En la grada que nos encontrábamos (la opuesta a Fratria), había un montón de jóvenes dispuestos a demostrar de que están hechos. Algunos se sorprendían al vernos, pero nadie preguntó nada. Y es normal, la cantidad de chavales con estética genuinamente de las terraces rusas era increíble. 

Por parte de Fratria, tifo al inicio, para mi gusto algo flojo. Y por parte visitante no se sacó tifo alguno. En mitad de la primera parte, los buenos chicos de Gladiator Firm petaron varias bengalas, que fueron seguidas por otros sectores del estadio. El ambiente a nivel vocal era ensordecedor, y se hizo más duro si cabe con los goles locales. A día de hoy, creo que difícilmente superable la pasión con la que se vive el futbol por esos lares.

En el comienzo de la segunda parte los chicos de Capitals tenían preparada una pancarta mensaje (Imposible descifrar en cirílico) y un festival de bengalas, humo y strobos que hizo que la grada visitante se convirtiera en una auténtica fiesta. Resultado final, 2 – 1 para el Spartak. 

MOSCOW - CAPITALSMOSCOW - DerbyMOSCOW - FratriaMOSCOW - GLADIATORMOSCOW - Spartak Stickers

Salimos tranquilamente del estadio, acompañados de varios jóvenes ataviados con primeras marcas italianas. Insisto, a parte de la estética típicamente rusa, mucha influencia inglesa e italiana en los grupos de la ciudad. La sorpresa de la noche la tuvimos cuando, en la zona por donde accedíamos al metro con los locales, coincidimos con dos miembros de Capitals, que ya peinaban alguna cana, y con un tonelaje considerable. Pese a la policía, miradas, segundos de tensión, y cuando parecía que el festival de tortas era inminente (He de decir que la derrota era un hecho), nos sorprendió que nuestros dos nuevos amigos rehuyeran de ningún enfrentamiento. Fue engañoso, al girarme observé a un grupo de unos 30 hooligans del Spartak entrando a la estación y subiendo al tren junto a nosotros. Nadie dijo a nada a los dos hooligans del Dynamo. De hecho cuando el metro arrancaba subieron al mismo tren en el último vagón y se bajaron en la próxima estación sin el menor problema. Según entendimos, hay una suerte de pactos entre los grupos, sobre todo en el centro de la ciudad. Pero nos sorprendió ese respeto el día de partido, junto al estadio. Impensable en España.

MOSCOW - Metro b

Volvimos hasta la zona del hotel, cenamos por los alrededores y a afrontar nuestra última noche. Al día siguiente saliamos de vuelta por la noche y sería un día muy largo.

A la mañana siguiente recogimos toda la habitación, dejamos las maletas en recepción y nos dirigimos a diferentes puntos de la capital. De una manera más distendida. Disfrutamos del centro, y zonas colindantes. Aprovechamos para ir en metro a la tienda de Fratria, situada en la Plaza Komsomolskaya, en el interior de una estación de tren, donde adquirimos algún recuerdo del Spartak y nos dieron unas pegatinas exclusivas que habían editado para el derby, donde pintaban a todos los equipos rivales como homosexuales. Y otras con los colores del dynamo, bastante graciosas, emulando a Buscando a Nemo (Buscando al Dynamo). 

A la hora indicada volvimos al hotel a recoger todo el equipaje y pusimos rumbo al Aeropuerto. Entre cansancio y tristeza nos despedíamos de Rusia y poníamos rumbo a casa. Tenemos claro que pronto volveremos. Y avisamos, es un viaje que merece la pena y, que si lo gestionas con algo de tiempo, te puede salir bastante asequible. 

Malakita

Subida al Pico Tres Bispos

Hace unas semanas hice la ruta de la subida al Pico Tres Bispos (1.798m) en los Ancares situada en la frontera entre Galicia y León. Esta zona fue habitada por las tribus celtas que se refugiaron en las montañas huyendo del empuje de las legiones romanas. Vestigios de las luchas entre el Imperio Romano y los primitivos pobladores de estas tierras son la multitud de castros que aparecen en zonas altas salpicando la orografía de los Ancares.

La ruta circular comienza en un camino próximo al albergue de los Ancares, son unos 16 km, algo más de tres horas. Bispos en castellano es Obispos. Cuentan que antiguamente se reunían ahí cada año los obispos de las tres diócesis adyacentes, Lugo, León y Astorga. De ahí su nombre.

La ruta es bastante cómoda hasta llegar a los últimos dos km más o menos, donde ya se hace más cuesta arriba hasta llegar a la cima del Pico. Destacar que en los meses más fríos puede complicarse debido a la nieve. Al ser ruta circular no volvemos por el mismo sitio sino que bajamos por otra parte hacia el valle con alguna parte algo más complicada de piedras. Una bonita ruta en un paisaje único.

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Eastern Winds (Part 2.)

Suena el jodido despertador del móvil.

  • Una Mierda, apaga eso!
  • Cabrón espabila… nos vamos a Rusia.

De madrugada, con los ojos pegados y con un resacón adolescente nos pusimos en pie y nos dirigimos de nuevo hacia el aeropuerto de Amsterdam para poner rumbo a Sant Petersburgo, o como gustosamente servidor continúa llamándola: Leningrado. 

Un desayuno rápido, un par de vuelos disparatados, un dominio aplastante del inglés de los montes y diez mil gestiones previas: Visados, reservas e historias, hicieron que aterrizáramos en el país de D. Vladimir Putin a eso de las 14:00 (hora local).

LENINGRADO - Antiaereos Centro

Rápidamente nos hicimos con móvil prepago, y un dominio del cirílico que ni google translate y nos movimos hacia el centro de la ciudad, donde se encontraba nuestro hotel. Realmente, pese a estar situado en el centro, se trataba de un barrio cercano. Hotel humilde pero con todo tipo de detalles y recién reformado. Cabe destacar el primer viaje en taxi, donde nos quedó claro la defensa a ultranza de su presidente por parte del taxista y a la vez su orgullo por la Unión Soviética y por la victoria sobre el fascismo. Rápidamente comenzó a señalarnos monumentos y a invitarnos a visitar puntos importantes e históricos de la ciudad (Insistía en la plaza de la Victoria encarecidamente).

Dejamos las cosas y nos dirigimos rápidamente a comer. Nos habían recomendado la cocina georgiana y, callejeando por el barrio, topamos con un restaurante georgiano, bastante pequeño, pero regentado por una familia entrañable. La señora, que bien podía ser nuestra abuela, no sabía ni papa de inglés o español. Pese al handicap, nos entendimos a la perfección. Al contrario de la percepción externa. Los rusos son bastante sociables y, pese a su aspecto rudo, son amables y serviciales.

Pudimos probar, por fin, el Kachapuri, Plato típico georgiano. Un pan casero elaborado con forma irregular relleno de queso, carne, especias y un huevo en medio (Lo echan crudo y se hace con el calor del queso fundido). También probamos Mtsvadi, o lo que es lo mismo una especie de pinchito de cordero marinado en vinagre de vino o zumo de granada. Esto acompañado de una buena ensalada nos dejaba satisfechos. Nuestra sorpresa fue al conocer que no disponían de Vodka para regar la comida. Y lo más curioso es, que en la mayoría de los establecimientos donde estuvimos comiendo, no disponían del mismo. Por contra las mejores noticias siempre llegaban a la hora de pagar. Tenemos la creencia de que Rusia es un país extremadamente caro. Nada más lejos de la realidad. El coste de la vida: Comer, utensilios básicos, el transporte público, etc. son bastante asequibles para los ingresos españoles. Lo que sí es caro es el alcohol. La fiesta. 

Tras recargar pilas en el georgiano, regresamos al hotel. Terminamos de planificar nuestros días en Leningrado para intentar aprovechar al máximo nuestra estancia en la ciudad y partimos a dar una vuelta por el barrio y el centro. 

Enormes edificios. Enormes avenidas ¡Todo enorme! Esto hace que en una ciudad de, aproximadamente 5 millones de habitantes, no percibas un excesivo colapso en la calle. Comenzó a llamarnos la atención la gran cantidad de letreros en cirílico que informaban de establecimientos 24 Horas. Farmacias, restaurantes, gimnasios, tiendas… Hablando con varios autóctonos, nos afirmaban que allí no existen los horarios. Poca reglamentación al respecto. Abres y cierras cuando te da la real gana, con el consiguiente grado de explotación hacia los trabajadores, los cuales completan largas jornadas laborales. Y es que esta no es más que otra característica de la sociedad actual rusa. El contraste entre el socialismo y el capitalismo es evidente. La planificación arquitectónica, la perfección de su red de transportes o el fuerte sentimiento nacional y comunitario, contrasta con el caos y la anarquía imperante en el desarrollo económico de un capitalismo salvaje.

LENINGRADO - Palacio de Invierno

Este primer día disfrutamos visitando los aledaños del Palacio de Invierno (Hermitage), los puentes del río Neva y, en definitiva, toda la zona del centro (Como simple toma de contacto). 

En un principio intentamos acercarnos al partido que disputaba el Zenit, pero la prohibición de acceso de sus ultras, unido al cansancio, hicieron que declinásemos la opción. Aún así anduvimos en los aledaños del estadio donde se jugaría este encuentro (No era el Zenit Arena). No vimos mucho ambiente, pero nos perdimos el bengaleo que hicieron los chicos de azul en pleno río. Una putada, pero no se puede estar a todo. Donde si vimos algo más de meneo fue por las calles del centro cercanas al Palacio de Invierno. Cena rápida y para el hotel. Había que coger fuerzas para el día siguiente.

Lo más pronto que pudimos nos pusimos en pie, desayuno en el hotel y rumbo al Palacio Peterhof. Utilizamos en esta ocasión una aplicación de taxis rusos con precio cerrado. Pero nada que ver con uber o cabify. No comprendimos muy bien su funcionamiento, pero los taxistas oficiales podían recogerte también utilizando dicha app, y la diferencia de precio, era más que evidente. 

LENINGRADO - Palacio Peterhof

Al llegar al destino comprobamos que, probablemente, sea uno de los sitios que mejor reflejen la ostentosidad rusa. Jardines interminables, edificios imperiales y oro, mucho oro por todas partes. Como detalle histórico curioso, cuando termino la Segunda Guerra Mundial, con la ciudad de Leningrado totalmente arrasada, los propios bolcheviques reconstruyeron el complejo zarista. 

A lo tonto, echamos prácticamente todo el día por allí (Imaginaos la extensión). Como colofón al día, una buena cerveza rusa a orillas del golfo de Finlandia y decidimos coger un barco que te lleva desde el complejo Peterhof hasta la misma puerta del Hermitage surcando el río Neva.

Desembarcamos anocheciendo y nos dirigimos en el profundo metro al monumento a los heroicos defensores de Leningrado. Una espectacular rotonda con una torre central de grandes dimensiones (con la inscripción 1941 – 1945). Se construyó en la llamada Plaza de la Victoria, sitio de paso obligado con una sola dirección: La línea del frente. En la zona central, a un nivel inferior, una circunferencia con antorchas e inscripciones a los defensores del socialismo y a Lenin. En el epicentro, un monumento con soldados y mujeres y, flanqueado a ambos lados, esculturas de Soldados, forjaduras de acero, comisarios políticos, civiles… todos a una en defensa de la ciudad. Sitio imprescindible para quién visite San Petersburgo. Un pequeño rincón para reflexionar. Nos dimos cuenta que en el subsuelo había un museo “de la victoria” que tuvimos que visitar otro día (Se nos había hecho tarde).

LENIGRADO - Casa de los SovietLENINGRADO - Casa de los Soviets

Antes de llegar a la Plaza de la Victoria, visitamos lo que fue la casa de los Soviets, en la Plaza de Moscú (St. Petersburgo). Una plaza que merece, sin duda, la pena.

Así pues, rumbo a nuestro barrio. Cena en otro georgiano, donde si pudimos disfrutar de vodka del terreno y degustar los conocidos Jinkali, y al hotel a preparar el siguiente día y descansar.

Como si de una rutina se tratase, suena el despertador, desayuno continental en el hotel y vuelta al ruedo. En esta ocasión nos acercamos a visitar el Crucero Aurora, el cual dio el pistoletazo a la revolución bolchevique, al disparar contra el Palacio de Invierno. De camino, hicimos un rodeo para visitar la bonita Plaza de Lenin.

LENINGRADO - Plaza Lenin

Ya en el crucero, una cola de una media hora y embarcamos. En el interior hay un museo histórico sobre la historia del barco, desde la época zarista hasta la actualidad. Y las vistas de la ciudad desde la cubierta son, sencillamente, espectaculares.

Salimos del barco y comimos en los alrededores. Decidimos bajar paseando hasta una calle que nos recomendaron para tomar unas copas y descansar un poco por la tarde. Por la noche cenamos por los alrededores del centro y nos adentramos un poco más en la noche de la ciudad. Unas copas en unos pubs y un sablazo de los grandes para unos turistas como nosotros.

LENINGRADO - Crucero Aurora IC

Uno de los hechos más anecdóticos fue, cuando nos contaron que los puentes de los canales que dividen Leningrado, se abren cada uno a horas diferentes de la noche para permitir el paso de barcos de mercancias. El problema es que se quedan prácticamente aisladas unas partes de la ciudad de otras. Y la gente tiene que volver a casa antes de que su correspondiente puente se levante. A lo mejor trayectos de 15 minutos se convierten en 1 hora y media, por el mero hecho de tener que acceder solo por algunos puentes que se mantienen abiertos.

Al día siguiente disfrutamos del museo de la Plaza de la victoria del cual os hablábamos antes. Dedicado estrictamente a quienes cayeron defendiendo su país de la amenaza fascista y por la construcción del socialismo. Otro lugar emotivo que no puedes perderte si visitas la ciudad. Posteriormente, Pusimos rumbo a la zona céntrica más turística. Sorprende, a la par que da asco, el gigantesco Zara situado posiblemente en una de las zona más estratégicas.

Por estos lares visitamos la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada. Con un estilo típico del nacionalismo romántico, es otra de las joyas de San Petersburgo, al lado de la Avenida Nevsky. Alucinamos con los mosaicos interiores y con su famosa estructura. No dudamos en repetir en el restaurante de la noche anterior. Buen precio y buena calidad. Por la tarde, aprovechamos para adentrarnos más en las callejuelas aledañas a nuestro hotel. Puro barrio ruso, oscuro, grisaceo, pero con un encanto mayúsculo. 

Terminamos el día en un restaurante italiano y, sin más dilación, nos dirigimos a nuestra última noche de hotel en Leningrado. El día siguiente se presentaba duro.

Aprovechamos para dormir más de la cuenta, desayunar a última hora disponible, y partir cerca de las 12:00 del hotel. Este era uno de los días más esperado del trayecto ya que, la noche, no la pasábamos en ningún hotel ni apartamento, sino que íbamos a disfrutar del histórico tren Flecha Roja.

En primer lugar nos dirigimos al museo de la historia política de Rusia. Narra de forma mas o menos cronológica la historia contemporánea del país. Nos salió una sonrisa cuando, pese a las tímidas críticas a Stalin, por ningún lado veíamos a Trotsky. Cosas de los traidores, que pasan a engrosar el basurero de la historia.

LENINGRADO - Museo de la Historia Politica de Rusia

Comimos por los alrededores y, siendo previsores, descansamos en un pub de estilo inglés durante toda la tarde. Aquí si ponían copas a un precio modesto y de calidad y aprovechamos de sobra. Como era de esperar acabamos hablando un poco de todo con nuestros “hermanos” los camareros y el gerente del garito. Un Straith Edge del Zenit, un kinki a la rusa y un tipo en traje. Al poco tiempo estaban ofreciendo nieve de primera calidad. Cosas del directo. A los turistas les suelen sacar 200€ el gramo. Sus muertos, a nosotros nos la dejaban a precio autóctono, pero declinamos la oferta. No esta el horno para bollos, ni para acabar el último día en la ciudad con un desfalco de categoría. Cena rápida y rumbo a la Estación Moscow desde donde partía a media noche nuestro tren. 

El tren Flecha Roja es un histórico tren-cama que recorre la línea San Petersburgo – Moscú ininterrumpidamente todos los días a media noche desde 1931. Solo ha sido interrumpido una semana durante el sitio de Leningrado. Una experiencia única. 

Al entrar en tu camarote, te sirven un aperitivo (el cual aderezamos con un buen whisky) y un tripulante te toma nota del desayuno que te sirven a las 07:00 de la mañana poco antes de la llegada a Moscú. Lo que es dormir dormimos poco. Pero, sin duda, uno de los gastos mejor invertidos. Recomendable para los que visiten ambas ciudades.

Con puntualidad rusa llamaban a nuestra puerta para entregarnos nuestro desayuno. Estábamos llegando a nuestro destino disfrutando de los parajes previos a una de las ciudades mas grandes del mundo. Nos esperaba el plato fuerte. Pero de esto os hablaré en otro capítulo.

He de resaltar, centrándome  en la escena hooligan, que en San Petersburgo no vimos mucho movimiento. Algunos chavales con “pintillas” y poco más. Prácticamente ningún signo de movimiento ultra en sus calles (Ni graffiti, aunque este escaseaba en general, ni pegatinas, pintadas… nada de nada). Cosa que en Moscú cambió radicalmente. Pero como digo, esto es harina de otro costal.

Malakita

Eastern Winds (Part 1.)

Hay veces que te sientas ante el teclado a reflexionar e intentar poner en orden ese montón de recuerdos que pasan casi inadvertidos durante cualquier viaje. Quizás un café solo, cientos de fotografías, y un buen puñado de anécdotas y sensaciones que esperas volver a repetir pronto.

Cuando la presión de mi buen amigo Ivancho azota la nuca, quiere decir que sabe que puede sacar algo interesante. Ropa de calidad, publicaciones… o un buen artículo. Y cuanto más intento esforzarme en la tediosa labor de organización de ideas a la que hacía referencia para no defraudar a mi “socio”, más me doy cuenta que lo sencillo sería empezar desde el principio.

Este viaje comienza en Holanda. La primera parada es Amsterdam, su ciudad más importante. El epicentro europeo del buenrollismo y el libertinaje. Las bicicletas, los coffeeshops y las putas.

Cuando aterricé por debajo del nivel del mar, me había jurado mil y una vez que mis días en este país tan proclive al desparrame no iban a ceñirse al guión oficial que la mayoría de amigos y conocidos preescribian antes de visitarlo. Y así fue. Si queríais leer sobre tetas en cristales y alucinógenos, lo siento, este no es vuestro artículo.

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Llegué a eso del medio día al aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol. Mi amigo “Movidas” me esperaba para llevarme con la máxima celeridad al centro de la ciudad. Dejamos las cosas en casa y recorrimos a pie la ciudad de los canales.

Mucho moderneo, mucha falsa apariencia de integración, mucho capitalismo eco-buenrrollista, pero lo cierto es que la ciudad me dio la impresión de ser la EEUU de Europa. Todo ese aura de buenrrollo rezumaba cierto olor a ficticio. A prefabricado.

He de decir que marcas de ropa como Stone Island son habituales en las calles de la capital holandesa. Y su venta es algo cotidiano. Me encontré numerosas tiendas que ofertaban la última colección de la marca y que acercaban más aún a entender cierto viraje de la misma hacia una moda, me atrevería a decir, más cercana al streetwear. (No es ninguna novedad la importancia que está teniendo la marca en EEUU para la escena del trap o el graffiti. En Holanda, la tendencia es parecida).

Después de un primer rodeo y una pequeña parada para repostar, pusimos rumbo a lo que verdaderamente nos interesaba, ir a la previa del Ajax vs Standard Liege. Las entradas estaban agotadas así que nos conformábamos con olisquear el ambiente en los alrededores del estadio (Tercera ronda clasificatoria de la Champions League).

Llegamos a eso de las 16:00 a la zona comercial cercana al Johan Cruyff Arena. 4 horas y media antes apenas había ambiente en las inmediaciones del Estadio. Comenzamos a calentar motores con algunas pintas y cuando faltaban un par de horas para el partido nos dirigimos al bar cercano donde suele parar buena parte de los chicos de la F-Side.

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Esto ya era otra cosa. Continuaba el festival de Stone Island. Esta vez acompañado de un buen núcleo de hooligans con una media de edad elevada (para lo que estamos acostumbrados en España). Teníamos contacto con uno de los miembros de seguridad del bar, así que no nos fue difícil relacionarnos con los miembros del grupo autóctono. También ayudó que la mayoría son asiduos a la Costa del Sol para ponerse rosaditos en agosto, así que a los pocos minutos nos estaban enterrando en cerveza y… enterrando en cerveza. Ejem.

Nos pusieron al día de la actualidad de los grupos holandeses, de como les afecta la represión e incluso varios coincidían en señalar a la policía española como lo peorcito que se habían encontrado. Gracias a dios no estábamos locos, cualquier grupo de Europa es consciente de una realidad que venimos denunciando desde hace muchísimos años. Entre cerveza y cerveza pusimos en común anécdotas, viajes, scontris y demás aficiones en común. Hemos de reconocerlo, somos gentuza. Las aficiones de los presentes eran de lo más extrañas para cualquier turista standard. Pero nos entendíamos la mar de bien cerca de un Estadio.

También compartimos conversaciones con acompañantes de otros grupos que andaban por allí. Sorprendentemente acabamos de buenas con varios miembros de BCS (Anderlecht), pese a que la toma de contacto no fue muy diplomática recordándoles su visita a Málaga durante competiciones europeas. Sin embargo, respetaban a nuestro equipo y les llamó la atención que estuviésemos por allí. También nos dejaron claro que lo de las quedadas en los bosques, para ellos (al menos para los presentes), son una jodida mierda. Al contrario que los youth de Amsterdam y algunos ‘Antiwisla’ (tienen excelente trato por aquello de los equipos ‘judios’) que nos felicitaban por, poco a poco, comenzar a dar algo de juego en la escena española con algunas ‘arranged fights’.

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Entre unas cosas y otras acabaron invitándonos a entrar gratis a la grada y demás, pero ahí empezaron los problemas y el consiguiente borrón de memoria. Acabamos viendo el partido en el bar con algunos sancionados holandeses y dios sabe como volvimos a nuestro alojamiento.

He de decir que durante todo el día no vimos movimiento alguno de ultras visitantes. Nos explicaban que los grupos iban escoltados en tren y que los bajaban directamente por un túnel hasta dentro del mismísimo estadio. Difícil tener escarceos o buscar algo en día de partido.

A la mañana siguiente, para salir del trance, anduvimos de nuevo por el centro y disfrutamos de un potente desayuno inglés. La verdad que no era una adaptación mala tan habitual en nuestra ciudad. Nos pusimos las pilas y continuamos la rueda de reconocimiento.

Como curiosidad, decir que coincidí con un miembro de la Gate 10 del Iraklis (Otra muestra de lo ‘cosmopolita’ de la ciudad) que, casualmente, conocía a muchos buenos amigos vallekanos. Tras ponernos al día brevemente de la actualidad de su grupo, y otro paseo por los canales, fuimos a descansar y a terminar de planificar lo que sería el viaje en sí. Al día siguiente partíamos hacia Leningrado, y apuramos hasta el último momento para organizarnos (Malagueñismo puro).

Malakita

Ozark

La comparan con Breaking Bad, eso es bueno, pero es otra serie totalmente diferente. En común dos padres de familia aparentemente normales, al principio. Esto no quiere decir que sea una mala serie, todo lo contrario. Después de acabar de ver la segunda temporada ya me tarda que salga la tercera.

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Ozark es un drama creado por Bill Dubuque y Mark Williams que cuenta la historia de una familia que se ve obligada a mudarse desde Chicago para blanquear el dinero del segundo mayor cartel mexicano.

Al comienzo de cada episodio aparecen cuatro dibujos que nos darán pistas sobre lo que sucederá a lo largo de este.

Este pueblo de Missouri llamado Ozarks esconde secretos y no les será fácil a la familia Byrde blanquear todos esos millones del cartel sin que no haya consecuencias.

Marty (Jason Bateman) es un padre de familia con un don para los números y su principal trabajo es buscar negocios ruinosos en los que invertir grandes cantidades de dinero para lavarlo para el cartel. Pero hay más, una red de distribución de estupefacientes propia, una investigación del FBI encubierta que trabajará para pararle los pies y modelos de negocio cargados de problemas propios como un club de striptease.

Uno de los personajes más destacados de la serie es el de Wendy la mujer de Marty, protagonizado por Laura Linney. Esposa, asesora financiera y un personaje que según van pasando los episodios crece hasta el punto de tomar decisiones que salvaran a la familia.

Jonah y Charlotte los hijos de los Byrde, cada uno con sus problemas como cualquier joven, que serán arrastrados por todo lo que sucede a su alrededor.

Para terminar destacar a esos personajes secundarios pero también importantes, que sin ellos la trama no tendría sentido, esos personajes en este caso de los Estados Unidos más profundos, entre ríos y bosques.

Una serie a la que deberíais dar una oportunidad, seguro que no os defrauda. Disponible en Netflix.

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