Casuals Orange tshirt 

Nueva camiseta para el veranito, 100 % algodón fabricada en Portugal. Ilustración de los personajes de las películas The Firm (Bex) y Awaydays (Baby). 

A la venta mañana viernes a partir de las 15h en nuestra SHOP.

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The Massimo Osti Archive

27-29 de enero de 2017. Brick Lane, este de Londres.

“El legado de Massimo Osti está presente en todos los rincones de Jacket Required. La revolución que llevó a cabo con la fundación de Stone Island y C.P. Company sentó un precedente para muchas de las marcas más veneradas hoy en día. A pesar de su fallecimiento hace casi doce años, su trabajo pervive tanto en las marcas que creó, como en el mundo de la moda en su conjunto.

Con una filosofía del diseño basada en la experimentación y en la innovación, Osti tomó elementos clave de prendas militares como un punto de partida para la creación de algo nuevo, utilizando técnicas que desarrolló personalmente.

Habiéndose formado como diseñador gráfico, La incomparable moda de Massimo junto con una vena de tenacidad, confesada por él mismo, le ayudó a cimentar una reputación como un pionero sin igual.

Desde su fallecimiento, su familia ha buscado mantener presente su espíritu a través de la creación de un archivo en constante expansión en su ciudad natal, Bolonia. Partiendo de esa apabullante abundancia de historia, Proper consiguió finalmente organizar esta exposición de algunas prendas claves de Massimo Osti.”

Jacket Required, Londres.

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Stone Island y C.P. Company comenzaron a verse por primera vez en las gradas del fútbol inglés hacia finales de los ochenta. La aparición de prendas de estas marcas fue resultado de una progresión natural que venía de marcas deportivas italianas, tales como Ellesse, Fila o Diadora, que habían estado adornando las gradas durante los años anteriores. La cultura de grada de Inglaterra empezó a sentir atracción por unas marcas que ofrecían innovación en las prendas y en sus materiales. Stone Island, con su icónico emblema del parche, iba a convertirse, y aún lo sigue siendo, en la marca más reconocible asociada a la cultura casual. Durante cerca de 30 años la ropa de Stone Island ha sido la más buscada por cualquier hooligan, o aspirante a hooligan.

Hasta el día de hoy, los parches de Stone Island y las Goggle Jackets de C.P. Company han generado opiniones diversas dentro de la cultura casual. Para algunos, un cliché para ser visto llevando esas prendas en la grada, como una especia de reclamo para los aficionados rivales o las autoridades, mostrando que eres un potencial enemigo o un gamberro. Para otros, todavía una parte relevante de la moda de la cultura casual, como siempre ha sido. Stone Island y C.P. Company siguen siendo los emblemas de honor para las gradas de fútbol.

Independientemente de vuestra opinión con respecto a lo anterior, hay que decir que la verdadera belleza de estas prendas proviene de dónde fueron creadas, o más bien por quién: Massimo Osti. Un diseñador pionero e innovador que se enfocó el diseño de moda de una manera diferente a lo que se había visto hasta entonces. Su estatus se ha tornado en icónico y sus ideas siguen inspirando a muchas marcas que a día de hoy siguen la filosofía de Massimo.

Una pequeña selección de The Massimo Osti Archive se trasladó a Londres por tres días el pasado mes de enero. La exposición incluía 50 piezas clave del trabajo de Massimo que, junto con la colaboración de Proper Magazine, fueron exhibidas paralelamente a la celebración de la feria de moda Jacket Required. The Massimo Osti Archive situado en Bolonia alberga en su interior 5.000 prendas y más de 50.000 muestras de materiales procedentes de alrededor de 300 talleres textiles y compañías de moda. Los editores de Proper Magazine viajaron personalmente a Bolonia para escoger las piezas para la exposición. Un pase privado a modo de inauguración fue seguido por dos días de exposición abierta al público general. La exposición también coincidió con el lanzamiento de la segunda edición del libro Ideas from Massimo Osti.

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Londres no es una ciudad que personalmente me atraiga mucho. Con unos servicios públicos mal operados y sobrecargados, o unas calles congestionadas que dan lugar a un estilo de vida a 100 por hora, sin tiempo para preocuparse o pensar en los demás. Es una fantástica ciudad para explorar y visitar esta tierra poseedora de una historia del gran imperio que fue. Sin embargo, es una ciudad fría y sin corazón que te engullirá y te escupirá. Aproximadamente a 90 kilómetros de nuestra preciosa Portsmouthh, Londres es una ciudad fácilmente accesible para aventurarse a este tipo de eventos. La exposición se situó en Brick Lane, en la zona este de Londres. Brick Lane es comúnmente conocida por algunos como “Banglatown” debido a la gran comunidad de inmigrantes de Bangladesh que la pueblan actualmente. No obstante lleva acogiendo inmigrantes de muchas nacionalidades desde el siglo XVII. Como es lógico, también es muy famosa por sus restaurantes orientales, donde poder comerse un buen curry. La cervecera Old Truman lleva en Brick Lane también desde el siglo XVII, aunque dejó de fabricar cerveza en 1989 y actualmente funciona como sala de eventos, albergando exposiciones como esta.

La exposición del archivo fue un evento sorprendente, exhibiendo algunas prendas icónicas de Massimo, desde las Google Jackets de C.P. Company hasta las chaquetas Stone Island Ice Camo. Para gente como yo con muy poco conocimiento sobre la carrera de Massimo, resultó un interesante espectro del catálogo de su trabajo, incluyendo algunos de sus proyectos al margen de Stone Island y C.P. Company. Personalmente, mis prendas favoritas de la muestra fueron las dos chaquetas de Left Hand que se exponían. También se presentaban otros proyectos de Massimo como el que desarrolló para la firma de automóviles sueca Volvo o la compañía de moda Levi’s. La organización ofrecía un panfleto con información relativa a las piezas que se exponían. Sin embargo a veces resultaba difícil identificar el artículo del que hablaba el texto. Personalmente habría preferido un pequeño cartel con información acompañando a cada pieza. Estoy seguro de que muchos expertos en el trabajo de Massimo debatirán acerca de los artículos elegidos para su exposición, pero para los novatos como yo fue una oportunidad para conocer al menos una pequeña parte de su carrera. Las descripciones de las chaquetas que abajo siguen han sido tomadas del texto incluido en el panfleto realizado por Proper Magazine.

Goggle Jackets. La idea inicial de Massimo de incorporar lentes a una chaqueta vino después de haber estudiado los uniformes de las Fuerzas de Autodefensa de Japón. La constante y permanente influencia de la ropa militar se evidencia en la chaqueta de camuflaje de Ejército de Suiza, que fue utilizada en servicio por primera vez en 1957. Massimo la rescataría treinta años más tarde para convertirla en un modelo de su chaqueta Mille Miglia.

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C.P. Company, chaqueta tipo bomber en cuero y algodón. Inspirada por un antiguo uniforme de policía de Holanda, esta chaqueta de 1982 combina cuero de piel de cabra con popelina de algodón resistente al agua.

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C.P. Company, chaqueta tipo bomber de ante marrón fabricada con piel de ciervo.

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Stone Island, chaqueta pintada a mano con espray.

En un proyecto orientado a la recaudación de fondos para la Rainforest Foundation, estas prendas fueron el resultado de una reunión celebrada en 1989 entre Massimo, Sting y el jefe de la tribu Kayapo. La Rainforest Foundation fue una organización benéfica medioambiental dedicada a paliar los daños por deforestación así como preservar el hábitat natural del Amazonas.

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Stone Island Ice Camo. Para algunos, el concepto de un material cambiando de color acorde a la temperatura es quizás la innovación que más identifica el trabajo de Massimo. Alrededor de 1987, el asistente de Massimo, Lorenzo Piazzi, inició conversaciones con un desarrollador de materiales japonés que había creado un tipo de nailon especial llamando Sway. Tras un emocionante período de pruebas, Massimo presentó su primera colección de ice jackets a la que apodó Zelig, en referencia a la película de Woody Allen de 1983.

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Con el objetivo de ir más allá experimentando con materiales termosensibles, la segunda generación de ice jackets fue creada para la temporada otoño-invierno de 1989-90. Utilizando tonos de color más tenues, la tecnología fue expandida para su uso en nailon, poliamida, algodón, punto y lino. No satisfecho con esto, Massimo se sacó otra innovación de la manga. Stone Island inauguró la década de los noventa con la Camouflage Ice Jacket. Un concepto ambicioso que condujo a un período significativo en cuanto a experimentación. El resultado fue un material con un patrón de camuflaje que se convertía en monocromo cuando reaccionaba al calor.

Stone Island camouflage ice jacket.

Stone Island camouflage ice jacket cape.

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Stone Island camouflage ice jacket, chaleco y field ice jacket.

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Stone Island camouflage ice jacket.

Left Hand hooded jacket. Creada en 1983, Left Jacket fue la primera marca creada por Massimo después de una década. La utilizó como vehículo para presentar su material Thermojoint, una fusión de algodón y PVC inspirada en una visión de un futuro post Guerra Fría. El material fue inmediatamente copiado, mientras lo que se llevaba en la época era trabajar las fibras naturales. Massimo fue a contracorriente al utilizar un nuevo material que combinaba fibras sintéticas con algodón.

Left Hand jacket.

Boneville.

ICD+ Prototype. Habiendo trabajado ya con Levi’s en su línea de Dockers en 1999, un año después Massimo creó una línea global para la marca llamada ICD (Industrial Clothing Division). Llevando el concepto un paso más allá, la gama ICD+ fue creada en colaboración con Philips y consistió en cuatro chaquetas que incluían aparatos electrónicos, en bolsillos específicamente adaptados, tales como un reproductor MP3, un teléfono móvil, auriculares y un micrófono.

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Vintage Israeli Parka (con fotocopias de bolsillos y cremalleras). La estrategia de Massimo a la hora de diseñar era poco convencional, con un rudimentario método de cortar y pegar. Habiéndose formado como diseñador gráfico, el método convencional de diseño de moda no iba con él. En lugar de eso, hacía fotocopias de varios detalles sacados de prendas de su archivo, los cuales recortaba e incorporaba a otra chaqueta antigua. Por lo general, solía dejar colgada la chaqueta con el nuevo diseño durante unos días antes de volver a reexaminar su trabajo.

Libro personal de bocetos de Massimo.

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Stone Island, chaquetas reflectantes.

Stone Island Zeltbahn cape. Hecha con lona de algodón Tela Stella con la que Stone Island se fundó en 1982. El tejido fue creado a partir de las lonas de los camiones militares, a las que se impregnaba colores con contraste y luego se suavizaba y se difuminaba con un lavado enzimático. La inspiración del diseño triangular viene de una capa del Ejército Alemán de 1930 a la que Massimo añadió una capucha y unos puños anchos para que no entrase el agua cuando llovía.

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Volvo Boiler Suit. En 1984 el fabricante sueco de automóviles Volvo pidió a Massimo diseñar una gama de ropa funcional para sus trabajadores de fábrica y empleados de oficina. Además de este traje de caldera, diseñó chaquetas, chalecos y monos.

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Accesorios

Máscara de gas antigua.

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Stone Island, bota de ante marrón.

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C.P. Company, cenicero.

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C.P. Company, revistas (1985-1992).

Texto y fotos: North Harbour

Descripciones de las chaquetas: Proper Magazine

The London Cab New Balance pack

Tras el lanzamiento de la tienda principal de Berlín en enero de este año, New Balance está abriendo otra tienda insignia en la ajetreada calle Oxford de Londres. Representa un paso significativo para NB dirigirse a uno de los distritos comerciales más activos del Reino Unido.
En la celebración del lanzamiento de su nueva tienda en Londres, New Balance lanzará un muy exclusivo  pack “Made in UK” tomando como inspiración el icónico The London cab o Hackney Carriage. The London Cab New Balance pack consta de dos modelos, el 1500 y el 991 con parte superior de cuero negro y acabado en mate, al igual que la pintura del taxi. Otras características que incluye son el naranja y plata para representar otras partes y colores del Black rat.

Según dice Marcos Godfrey diseñador de calzado senior de New Balance, querían celebrar el lanzamiento de la tienda insignia de Londres con algo icónico, reconocible al instante y fiel a la ciudad.
The London Cab New Balance pack estará disponible exclusivamente en la tienda de New Balance en Oxford Street  a partir del 28 de octubre con sólo 70 pares disponibles en total.

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Favourite five Neil Morris (Veras shoes)

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Chaqueta / Jacket

La elección de mi chaqueta favorita está, en realidad, en un cincuenta-cincuenta entre un abrigo largo con capucha de 6876, de en torno a 1999, y una chaqueta de papel reforzado de Mandarina Duck, de alrededor de 2003. No tengo ni idea de qué sucedió con el abrigo 6876, pero me acuerdo que la chaqueta de Mandarina se me enganchó con un radiador en un pub en Cardiff y se rompió, el mismo día que la compré. No me preguntes cómo. Supongo que eso es lo que uno obtiene por llevar una chaqueta de papel. Eso sí, durante aquellas pocas horas lucí genial, era una maravilla de chaqueta.

My favourite jacket is actually a toss-up between a 6876 long hooded coat from around 1999 and a Mandarina Duck paper jacket from around 2003. I have not got a clue what happened to the 6876 coat but I remember ripping the Mandarina jacket on a radiator in a pub in Cardiff the actual same day I had it. Do not ask me how. I suppose that’s what you get for wearing a paper jacket. I looked the part for those few hours though. It was a thing of beauty.

Futbolista / Football player

Mi futbolista favorito de todos los tiempos es Maradona. Nada que decir que la gente no sepa. Era un genio dentro del campo y un loco fuera de él. Actualmente mi favorito es Messi obviamente, con Robson Kanu como perseguidor cercano…

My favourite all time player is Maradona. Nothing you can say that people don’t already know. Genius on the pitch, mentalist off it. This day and age it’s obviously Messi with Robson Kanu a close second…

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Película / Film

Obviamente hay muchas entre las que elegir. La pasada noche vi El Talento de Mr. Ripley, se ve una ropa genial en esa película. Si se me permite nombrar unas cuantas diría El Odio, Grand Slam, Reservoir Dogs, El desafío de las águilas, ¡Qué verde era mi valle!, entre otras.

Obviously there are too many to list. Watched The Talented Mr. Ripley last night, they wear some cracking gear in that film. Am I allowed to name a few? La Haine, Grand Slam, Reservoir Dogs, Where Eagles Dare, How Green was my Valley…

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Calzado / Footwear

Obviamente voy a decir Veras, echad un vistazo al modelo Betis que saldrá a la venta el mes que viene, son increíbles… También me gustan las Nike Odyssey y las Pegasus. Probablemente mis zapatos favoritos en los últimos años sean los Visvim Hockney, aunque son demasiado caros, es una locura de dinero para un par de zapatos. Pensando en ello, la semana que viene me voy de vacaciones y quizás me haga con un par de Jelly Shoes. Quise unos allá por 1991 ya que aparecieron en The Face, pero me decidí por un par de Birkenstock en su lugar. Eran unas sandalias perfectas para viajar, creo que las terminé de desgastar en el mar, entre Paros e Ios en las Cícladas. Estaban trilladas.

Obviously I am going to say Veras, have a look at the Betis which will be coming out next month, they are spot on… Also, I like the Nike Odyssey and Pegasus. Prob favourite shoe over the last few years was the Visvim Hockney. Too expensive now though, crazy money for a pair of shoes. Thinking about it, I’m going on holiday next week, I could do with a nice pair of jelly shoes. I wanted a pair in 1991 because they were in The Face, I settled on a pair of Birkenstock instead. Proper travelling sandals they were, I think they were burnt at sea in between Paros and Ios in the Cyclades. They were battered.

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Libro / Book

41ZWMAB7CDLCartero, Vegas Tales, Costa del Crime, Soul Crew, Guerra y Paz, etc. Tengo Undesirables y la biografía de Obama listos para las vacaciones. Scum Airways es también una joya de hace algunos años, así que ya veis, un poco de todo.

Post Office, Vegas Tales, Costa del Crime, Soul Crew, War and Peace, etc. I have got the Undesirables and Obama’s biography ready for holiday so a bit of a mix. Scum Airways is also a cracker from a few years ago.

Terra Sensus

Desde hace un año la gente del emblemático Fogar de Santiso que abrió sus puertas en 1996 en Luou (Teo) tiene ahora su propio espacio en Av Santa Cristina 15 – Oleiros – A Coruña. Este local llamado Terra Sensus es un eco gastrobar donde elaboran productos de la tierra, de estación y cultivados de forma ecológica. Terra Sensus cuenta con un amplio local con terraza en la parte superior. En la carta encontramos por ejemplo croquetas de pollo ecológicas, empanada de grelos y queso, hamburguesas de vaca o buey, pulpo de las rías gallegas con patatas a la brasa, rodaballo y sargo a la brasa, raxo de cerdo ibérico, entrecot y chuletón de ternera, postres caseros, helados elaborados con frutas de su huerta…

Para acompañar la comida o simplemente para tomar algo tenemos varias opciones, una buena Estrella Galicia de bodega, cerveza ecológica alemana, vinos o gin tonics entre otras cosas.

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Paul Heaton, Valerón y el triste Dépor de los 80

Hace unos días un amigo me pasaba el enlace de este artículo publicado en la web losotros18. Original el nombre, que excluye a los dos equipos con los que  nos saturan día sí y día también en periódicos, televisión…

Me puse en contacto con ellos para pedirles permiso para publicarlo aquí, la respuesta muy amable por su parte fue que sí. Dicho artículo me llamo la atención por diversos motivos entrelazados, mi equipo, Valerón, Paul Heaton y las casualidades de la vida.

Paul Heaton, Valerón y el triste Dépor de los 80

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“La gente que sonrió hasta morir, que sonrió tanto que se olvidó de respirar; que incluso cuando sus hijos morían de hambre mantenían que la reina era encantadora”. Este viene a ser más o menos el estribillo de “The people who grinned themselves to death”. La canción da título al segundo disco de los ingleses Housemartins, editado en septiembre de 1987. Para la crítica un buen álbum. También para el público, por lo que obtuvo suficientes ventas como para alcanzar el número 9 en listas. Mientras, los tres singles que lo acompañaban se acomodaron en el Top 20. Uno de ellos, “Me and the farmer”, aún se puede escuchar en toda playlist actual que se precie sobre pop británico.

Sí, pop, los Housemartins facturaban “britpop” en las islas antes del Britpop, cuando la palabra “alternativo” comenzaba a tener sentido. Y lo hacían fenomenal aunque gloria, fama y posteridad estuviesen reservadas para los Smiths de Morrissey y Johnny Marr. Con “The people who grinned…” consolidaban una carrera discográfica iniciada el verano del año anterior con un magnífico álbum de futbolero título: “London 0 Hull 4”. La gente ansiaba melodías en tiempos sintéticos y de remanente punk y el citado debut y el single “Happy hour” se plantaban ambos en el puesto 3 de ventas. Al sello “indie” Go Discs -la escudería del grupo- no le quedó más remedio que rascarse el bolsillo para regalarles un disco de platino.

Eran imparables. Una semana antes de Navidad, otro siete pulgadas con una versión a cappella del “Caravan of love” de los Isley Brothers tomaba por asalto el número 1. Por imperativo extramusical fueron desalojados de ahí y el 25 de diciembre su lugar lo ocupó un resucitado, musicalmente hablando, Jackie Wilson. Sí, la industria antepuso su moral a las cifras de ventas: en algunos despachos no se veía con buenos ojos que en tan señalada fecha se radiase a tipos deseosos de “quemar mansiones con los ricos dentro”.

Y es que si bien la música del cuarteto afincado en Hull era un alegre compendio de pildorazos melódicos adornados con ramalazos soul y gospel, sus letras destilaban descaradamente canción protesta a borbotones. Una especie de pop contestatario cuyos estribillos hilaban fino para conjugar la palabra de Marx… y la palabra de Dios. Lucha de clases y esperanza. ¿Socialismo cristiano? Vale. El autor de dichas letras era (y es) Paul Heaton, por entonces un veinteañero entregado a la causa del rojerío, las cervezas y el fútbol. Esto último queda patente en el mentado título de su debut y, rebuscando un poco, en “The people who grinned…”. La hoja interior del disco incluye una foto de la banda en la que Paul sonríe con ¡un pin del Dépor en la solapa!

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Hoy en día a nadie extrañaría un posado con dicha insignia; pero estamos en 1987, los últimos tiempos de fútbol sentido, difíciles de imaginar en este siglo XXI de fútbol negocio, filosofía vacua y subasteo de camisetas. No sólo eso, hoy mismo un paseo por las redes sociales revela fans del Deportivo en los más insólitos puntos del globo terráqueo -léase Japón, Venezuela, Turquía o Australia-, pero en 1987 que un “guiri” luciese el escudo del club coruñés en la “pérfida Albión” va más allá del exotismo, es un caso de estudio. Lo explicaremos de manera sencilla para románticos: los ochenta molaron, menos los domingos en Riazor. En la historia deportivista ni esta década ni la anterior fueron prodigiosas precisamente, por lo que de exportar merchandising -si es que se sabía qué era eso- mejor ni hablamos.

Treinta años atrás el Real Club Deportivo de A Coruña estaba sumido en la “longa noite de pedra”; expresión que la literatura gallega refiere para los siglos oscuros de castigo y persecución del idioma propio y que la historiografía deportivista acuña para el peor periodo de la historia del centenario club. Un vagar ruinoso, muy sufrido, de arrastrarse durante casi dos décadas por la Segunda división española, incluyendo un par de fugaces visitas a los abismos de la Segunda B y Tercera. Entre 1973 y 1991 el Depor fue más que nunca el “Coruña”, así figuraba en los renglones bajos de las quinielas, casi el único medio que lo daba a conocer por el país adelante. Poco ayudaban tampoco unas crónicas que lunes tras lunes, mes a mes, año a año, espejaban un equipo anodino sin remedio. Normal que con el paso del tiempo el Deportivo fuese casi anónimo fuera de A Coruña; nadie recordaba al equipo subcampeón de Liga en 1950 o aquel que vio debutar a Amancio o Luis Suárez.

Entrados en los ochenta, la escasa parroquia deportivista que había superado el muermo setentero se desgastaba con un trasunto de temporadas finiquitadas entre frustraciones, gatillazos y sustos de campeonato. Sin ir más lejos, ese mismo 1987 el equipo coruñés se clasifica para un invento denominado “playoff” de ascenso en el que a la liga regular sucede otra liguilla para decidir quién sube a Primera. Y en el encuentro decisivo, contra el Celta en Riazor, un piscinazo fuera del área del celeste Alvelo es interpretado como penalti por el árbitro Díaz Vega y el brasileño Baltazar lo convierte en un 0-1 que deja a los blanquiazules con un palmo de narices. Y de regalo una batalla campal en toda regla en la grada de General -por entonces el único fondo de Riazor- entre aficionados de los dos equipos. Derrota, hostias como panes y ¡minutos en el Telediario! Que hablen de ti aunque sea mal, se suele decir.

Un año después el escenario es muy diferente. El equipo no levanta cabeza durante la temporada y la última jornada le coge con la necesidad de ganar sí o sí en Riazor para no bajar a Segunda B; perdón, para no desaparecer como club, pues el descenso implica la liquidación por una deuda inasumible. Durante 90 minutos el Dépor fue un cadáver ante su rival, un Racing de Santander que simplemente antepuso oficio. Pero como los partidos no duran 90 minutos, en el 92 un centro imposible del Chuchi Hidalgo llega al pie de Vicente Celeiro en el linde del área pequeña. No son segundos, son décimas; con la defensa desprevenida Vicente solventa colándola al palo corto sorprendiendo al meta Alba a media salida. Gol. Salvación. Locura. Resurrección. El delantero regala cuerpo, alma y camiseta a la “curva máxica”; atrás quedan un recogepelotas traumatizado y el racinguista Mauri, que esboza una sonrisa que habla por sí sola de otro fútbol y otros valores hoy perdidos. Mientras, en Inglaterra, los Housemartins deciden separarse, pero eso no le importa a nadie en Riazor.

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Con este panorama, el aficionado coruñés bastante tenía con rumiar si abandonaba o no la grada cada temporada. Porque cuando llegaba el tramo final de la misma siempre se iba todo al garete en un suspiro, por alguna u otra razón. En 1986 bastaba un empate en Oviedo para el tan ansiado ascenso, pero el árbitro del encuentro resolvió un barullo en el area coruñesa en los instantes finales señalando un penalti que el equipo carballón no desaprovechó. Por no hablar de esas semifinales de Copa de 1989 contra el Valladolid, en las que la ida de Riazor dejó un ilusionante 1-0 tras colocarla el brasileño Raudnei allí donde el larguísimo cancerbero Ravnic no podía llegar. Y en la vuelta lo de siempre, todo al traste con un Fernando Hierro -central de los castellanos- inconmensurable a la hora de la violencia y un árbitro, Soriano Aladrén, conocido desde entonces como Soriano “Al Ladrón” en A Coruña.

Admitámoslo, quien gustaba del fútbol en la capital coruñesa en los ochenta no aparecía por el estadio durante la temporada. Lo que llenaba Riazor era el trofeo Teresa Herrera, donde sí aparecían el Real Madrid o el Benfica o la Juventus en verano y jugaban como se jugaban las pretemporadas de antes. ¿Y el Deportivo? Mal que bien manteniendo una masa social de apenas 5.000 sufridores que cada domingo dialogaba a silbidos con el césped. Hubo que esperar a 1991, a una nueva última jornada, solventada esta vez con el incendio de parte de la cubierta y un 2-0 al Murcia -los “goles de Stoja”- que valió el ascenso a Primera. Al año siguiente Arsenio Iglesias salvaba el “matchball” de la promoción de descenso contra el Betis y, préstamo de Caixa Galicia mediante, Augusto César Lendoiro viajaba a Brasil y se traía consigo a Mauro Silva y Bebeto.

Esa es otra historia, por todos conocida, la del Súper Dépor; a la que sucedió la del Euro Dépor y otras exitosas reencarnaciones por España y Europa adelante que se saldaron con seis títulos nacionales y las más grandes plazas de pedigrí continental rendidas. Sí, Europa. En 1987 una pancarta de la peña Barrio Sésamo -el germen de los Riazor Blues- rezaba “Depor a la UEFA” junto a un tosco dibujo de Espinete. Por entonces no era ni siquiera utópico, es que no pasaba de chanza propia de un bullicioso y animoso grupo de seguidores, “rara avis” por cierto en el por entonces enfurecido graderío de Riazor. Y en 1987, pese a todo lo relatado, un inglés decide ponerse un pin del Dépor en la solapa. ¿Por qué? Buena pregunta.

Quizás habría que conocer antes a Paul Heaton. Antes de nada: Paul no es deportivista, en absoluto; es un obseso del fútbol. Criado en Sheffield, en el corazón de Inglaterra, la primera gran decisión de su vida es decidir a cuál de los dos equipos locales entrega su corazón. En la ciudad conviven el Wednesday, ganador de cuatro ligas, tres copas, una Charity Shield y una Copa de la Liga en 150 años de vida; y el United, con una Liga y cuatro copas en 125 años. Palmarés aparte, apenas seis temporadas en la máxima competición estatal en favor del Wednesday o, visto desde la otra acera, tres victorias de margen del United en el “derbi del acero” separan a ambos conjuntos. Y Paul escogió honrar la camiseta rojiblanca de los últimos por la razón más elemental: su padre y sus hermanos preferían la blanquiazul del eterno rival.

Y esa elección deriva en fanatismo llegada la juventud, enrolado en la Blades Business Crew, la “firm” de hooligans rojiblanca. Nunca le han dolido prendas en reconocer su presencia en numerosos viajes con tan agradable compañía, señalando que si en los autobuses están los que duermen, los que cuentan y cantan las mofas sobre los rivales y los que buscan pelea, él es de los que sueltan las puyas que provocan las peleas. Y así sigue, refiriéndose a todo seguidor del Wednesday como “mamón” o, por ejemplo, preguntando por “los gilipollas del City” antes de un concierto en Manchester, donde fue saludado con un aluvión de sillas.

El fanatismo por el United da paso a la obsesión por el Planeta Fútbol: una habitación con camisetas y bufandas de equipos ignotos o listas de equipos odiados que revisa periódicamente para ver cómo evoluciona su desprecio. Es lo que en los ochenta le hacía viajar en tren a Italia para ver jugar al Inter, hasta que el creciente racismo del graderío de Boys San le hace darles la espalda; o lo que le hace admirar al Lecce tras asistir a una clase magistral de “catenaccio” con la que el modesto equipo de la Apulia arrancó un empate al Milan de los holandeses, con tres hombres dedicados en exclusiva a hacerle la vida imposible a Marco van Basten. O viajar a España para pasar las tardes viendo jugar equipos amateur en Sitges o animar al Racing de Santander.

Está claro que el pin del Dépor aparece en la solapa de Paul por puro fetichismo. Pero, ¿cómo lo consiguió en tiempo tan aciago para la camiseta blanquiazul? La primera teoría apunta a Louie Donowa, extremo inglés que recaló en las filas del equipo coruñés en 1986 y recorrió la banda de Riazor hasta 1989. Quien la suscribe afirma que Donowa regresaba cada verano a su tierra natal con la maleta llena de banderines, chapas y bufandas del Dépor y los regalaba por doquier. Y Paul Heaton estuvo allí. O no. En el Reino Unido viven unos 60 millones de personas y, aunque la carrera de Donowa ha discurrido por una docena de ciudades, ninguna hace sospechar de un encuentro con Paul, quien por entonces alternaba su residencia entre Sheffield y Hull. La teoría de las probabilidades y todo eso.

No hay problema, a mano tenemos a Antonio Doncel, Antonio para el deportivista con un poco de memoria histórica, defensa del conjunto herculino en la segunda mitad de los ochenta. Finiquitado su contrato se buscó la vida por otras latitudes hasta recalar en las filas del Hull City. Sí, es el equipo de la ciudad que los Housemartins tomaron como base de operaciones. Y allí Antonio se fue “aprendido”, imitando a Donowa llegó a la región de Yorkshire cargado de banderines, chapas, pins, camisetas y bufandas del equipo herculino. Y a partir de aquí sólo un fan de “Regreso al futuro” puede creer en una entrega en mano de la insignia deportivista: Antonio fichó por el Hull City en 1996, nueve años después de tomarse las fotos de “The people who grinned…”.

Siempre nos quedará el artista ahora conocido como Fatboy Slim, dj y productor de talla internacional que, allá por 1987, respondía por Norman Cook y era el bajista de los Housemartins. ¿Y bien? Pues que hay quien jura y perjura que Norman le compró el pin a Paul en A Coruña, durante su estancia como estudiante Erasmus en la escuela de Náutica herculina. Si bien el conocido programa de intercambio vio la luz ese mismo año, al igual que en paralelo los estudios de Náutica adquirían categoría de carrera universitaria, hay un hecho a tener en cuenta que lo desbarata todo: en 1987 Norman está inmerso en quehaceres tales como ganarse la vida con unos Housemartins en la cúspide de su carrera musical.

Llegados a este punto igual es mejor que sea el propio Paul Heaton quien aclare este desaguisado. Y así nos remontamos al verano de 1983. Poco antes la temporada termina con un nuevo golpe bajo para los blanquiazules. Hubiese bastado un empate en la última jornada en casa ante los resultados de sus competidores, pero un Rayo Vallecano motivado por una generosa prima de terceros aguó la fiesta y sacó un 1-2 de Riazor. El golaverage con el Mallorca dejaba a los blanquiazules sin ascenso, condenados a vagar de nuevo por el barrizal de Segunda. En esas fechas Paul inicia un viaje por el norte de España, son los meses previos a la formación de Housemartins.

Cuando llega a Galicia, no recuerda si fue en Santiago o en O Grove, palía su fiebre de souvenirs futbolísticos comprando un pin y un parche con el escudo del Real Club Deportivo de A Coruña. De la insignia ya sabemos su destino; el parche lo coserá en una americana que lucirá años después al frente de otra banda más exitosa aún que los Housemartins: The Beautiful South. Cuando Paul ve hoy esa foto de 1987 lo que siente es orgullo, no de fan, sino de conocimiento, del que posee algo que pocos entienden a tu alrededor pues al Dépor no lo conocía entonces ni el Tato. Paul sí, porque además años después el destino quiso que a punto estuviese de cambiar el devenir del club herculino.

Fue en el verano de 1990. Poco antes, a nadie debería sorprender ya, los coruñeses han finiquitado la temporada con el enésimo drama. Tras colarse en los puestos que les dan derecho a disputar la promoción de ascenso, les toca jugársela contra el Tenerife con la ventaja de campo de su parte. La ida en el Heliodoro Rodríguez López finaliza con un 0-0 que da esperanzas más por la aparente debilidad de los chicharreros que por méritos propios. Y en la vuelta Riazor es una fiesta; que dura un cuarto de hora. El tinerfeñista Eduardo Ramos cabecea un balón colgado al segundo palo que golpea acto seguido en el larguero, cae sobre la espalda del portero Fernando y cruza la línea. El posterior cerrojo de los isleños no hubo manera de romperlo en 80 minutos de angustia. La fatalidad, una vez más.

Y mientras Santa Cruz de Tenerife se sumerge en la fiesta, en la cercana isla de Gran Canaria encontramos a Paul combatiendo el calor con cerveza. Su nuevo proyecto, The Beautiful South, marcha viento en popa: el álbum “Welcome to the beautiful south” consigue el año anterior llegar al número 2 de las listas y otro disco de platino para su colección; el mejor pistoletazo de salida posible a una trayectoria que se extenderá hasta 2007 y se saldará con más de 15 millones de álbumes vendidos en todo el mundo. Así que mientras el Depor se da de bruces contra un muro tinerfeño, en la isla vecina -y rival- Paul pasa unos días junto a su compinche musical Dave Rotheray para preparar el segundo álbum de su nueva banda. ¿Y qué hacen dos “guiris” músicos aficionados al fútbol perdidos en Canarias? Pues beber, componer y ver partidos de fútbol amateur. Un proceso de trabajo muy efectivo: en otoño el single “A little time” llega al número 1 de las listas inglesas y “Choke”, el álbum, rebasará de nuevo el linde del Platino.

Meses antes, un soleado domingo encontramos a Paul y Dave sentados en el modesto graderío de un campo de fútbol perdido de la mano de Dios; según el mapa el lugar se llama Arguineguín. Están borrachos como cubas, por cierto, y mal que bien siguen las evoluciones de un partido de juveniles. En un momento dado, uno de los participantes, un chavalín con más sombra que cuerpo empieza a quebrar rivales a una pierna. Paul se vuelve a su amigo, asombrado ante lo visto, y le pide que le saque de dudas. ¿Acaso está muy borracho o tiene delante de él al “mejor jugador de todos los tiempos”?. Dave, sincero ante todo, le responde que, efectivamente, la curda es de mucho nivel, pero que asimismo el chico es “increíblemente bueno”.

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íAcabado el partido, Paul se acerca a un paisano que veía la pachanga a pie de campo y le pide que le escriba en un papel el nombre de aquel niño de regate inverosímil, al que nadie puede arrebatar el balón cuando se empeña, que no aparenta sus 15 años recién cumplidos pues de tan delgado parece tener sólo dos dimensiones. De regreso a casa Paul contacta con un conocido en el “staff” del Sheffield United y le pone el papel en la mano rogándole que fiche al chico, la reencarnación de San Fútbol en la Tierra. Ante lo heterodoxo de la propuesta -y quizás conocedores de las circunstancias en que Paul y Dave vieron el partido- nadie en el United mueve un dedo y el asunto queda en nada.

Pero imaginemos por un momento que ese arrugado papel en vez de en la basura acaba sobre la mesa del despacho del “general manager” del United. Que éste, teléfono en mano, marca el prefijo 34 -lo que allí viene a ser “Spain”- y se dispone a contactar con la familia de ese chaval que, según la torpe grafía, se llama: Juan Carlos Valerón Santana. Imaginen lo que quieran, porque no pasó. Valerón hizo el recorrido por todos conocido. La temporada que viene volverá a pisar Riazor. Imaginen lo que quieran, lo que en Sheffield no fueron capaces.

Juan Pardo Laguna

Nemen Primavera/Verano 2016

Ya a esta a la venta la colección para esta temporada Primavera/Verano de la marca italiana Nemen. La colección cuenta con una gama de prendas funcionales de exterior con técnicas de teñido, prendas de punto de alta calidad… En esta ocasión lo que llama la atención de esta colección es el uso del teñido de las prendas de vestir para crear un efecto de degradado, con el resultado final de una prenda de dos colores.